21 de junio de 2015

Nuevo código de policía - La 'ciudadanía' y límites de la seguridad


En la Comisión primera del Senado nuevamente se está agenciando la discusión de un nuevo código de policía que aumentaría las penas y multas existentes para diferentes delitos, además de tipificar otros nuevos, hecho que genera una gran preocupación al plantearnos la siguiente pregunta: ¿Qué estamos dispuestos a entregar por la sensación de seguridad?
Lo que se ha presentado en este nuevo intento de código de policía, por un lado se puede enmarcar en la profundización de lo ya existente, es decir, la doctrina de seguridad ciudadana, que ha implicado el aumento  sustancial en el pie de fuerza policial que suele dividirse las ciudades en cuadrantes, que por medio del control territorial generan la militarización de la vida.  Además de permitir la presencia casi permanente de la policía en varios aspectos de la cotidianidad, el actual código ha mostrado un aumento  en los casos de  violaciones a los derechos humanos que se pueden evidenciar en el número de capturas de manera ilegal, que como se ha denunciado responden a una política de beneficios principalmente de carácter económico a quienes presenten un determinado número de capturas en un límite de tiempo establecido, fomentando lo que suelen llamarse falsos positivos judiciales. Así mismo bajo el código de policía vigente se ha generado un aumento en los casos de brutalidad policial, en especial contra ciertos sectores sociales que suelen ser los más estigmatizados y abandonados por el establecimiento tales como la comunidad LGTBI, los desplazados y los sectores más periféricos de las ciudades, así como economías informales e ilegales producidas en el rebusque de poder sobrevivir.
Además  de ahondar en la permisividad para que la policía cometa arbitrariedades, el nuevo código de policía a la manera del uribismo recalcitrante de algunos años retoma el concepto de la red de cooperantes convirtiendo a la población civil en denunciantes y colaboradores de una doctrina que resulta permitiendo la criminalización de todo aquello que se publicite como “peligroso para la seguridad ciudadana” y “afín al terrorismo” (Entiéndase cómo cualquier acto de protesta o cualquier forma de organización barrial, juvenil o política que pueda plantear acciones contestatarias al poder de turno) patrocinado con una disposición logística sustentada en la adquisición y el uso de tecnología de seguridad como cámaras y micrófonos para la vigilancia continua de la población, y que entre otras es un negocio internacional millonario que ha venido enriqueciendo a ciertas empresas.
Dentro de los varios debates que genera la propuesta de este nuevo código por un lado está el de la ciudadanía, que  es una categoría en disputa entre diferentes proyectos de ciudad, donde se lo liga a la legalidad  y al cumplimiento de sus deberes para que puedan ser cumplidos sus derechos, siendo esto un criterio diferenciador de lo que hace buenos ciudadanos y malos ciudadanos, en las cuales los segundos no hacen cumplimientos de un legalidad, ni el cumplimiento de unas pautas de comportamiento que hasta el momento no están escritas a modo de ley,  pero que de cierto modo intentan ser pasadas a este plano, razón por la cual sujetos que no puedan ser considerados buenos ciudadanos deben ser penalizados. Si vemos en este nuevo proyecto de código de policía se penalizan las conductas que son consideradas como poco cívicas, en especial las que atentan contra la gran propiedad privada, tal como podemos observar en el largo compendio de reglas que se plantean en cuanto al daño a Transmilenio, eso, sin dar cuenta de que muchas veces la pequeña propiedad continuamente es violentada por la policía misma, hecho que se agudiza con artículos como presentados en este código que permiten la entrada de la policía sin necesidad de ordenen judicial violentando entre muchos otros el derecho a la privacidad de las personas. En definitiva, el proyecto de nuevo código de policía, busca utilizar instituciones como la policial para suplir las deficiencias en el sistema educativo y para acertar la idea de ciudadanía a punta de sanciones monetarias y penales.
En el caso de las sanciones penales, hay que tener además en cuenta que este tipo de medidas lo que hacen es generar muchas más pesadez en el sistema judicial, ya bastante lento e ineficaz por sobrecarga, que por demás genera el aumento de la población en cárceles, continuando con el abuso de la privación de la libertad como medida disciplinaria y generando que la el hacinamiento y malas condiciones de vida que existe en las cárceles se perpetué y se profundice,  generando aún mayores violaciones a los derechos humanos de la población privada de la libertad.
Con la aplicación del modelo de seguridad ciudadana se puede observar una reducción de los derechos  en favor de la idea de la seguridad, que permite el control de ciertas prácticas dicientes, por una lado podemos ver el elemento que se ha planteado desde hace un buen tiempo frente a la criminalización de todo tipo de manifestación de inconformidad,  ya sea de manera pacífica o violenta, por otro lado podemos ver el mantenimiento de ciertos sectores marginales en las posiciones que se encuentran por ejemplo en el caso que dice expresamente “Ejercer trabajos sexuales por fuera de las zonas horas asignadas”  artículo  que resulta fortaleciendo la idea de zona de tolerancia que resulta siendo una zona de exclusión de ciertas poblaciones como trabajadoras sexuales, recicladores y habitantes de la calle, y que se basan en lógicas propias de otras prácticas como las de la llamada “limpieza social” aplicadas por los grupos paramilitares (que muchas veces trabajan con la cooperación de la policía)  que normalmente son contra estas poblaciones y que resultan contradiciendo otros artículos  de este mismo código que propenden (por el mecanismo incorrecto), por evitar la discriminación contra estas poblaciones.
Finalmente  junto con la reducción de los diferentes derechos, hay una visión de estos que se sobreponen, una visión desde el individuo en el que mientras sus derechos no sean tocados de manera demasiado sustancial, no  viene importando los derechos comunes que se terminen violentando,  y en este punto es claro que los derechos que se mantiene  sin ser tocados de manera sustancial son los derechos de las clases sociales medias y altas, en detrimento de los derechos de las clases bajas y desposeídas.

Finalmente queremos poner el debate frente a la idea de ciudadanía que si bien es una idea que viene con el capitalismo que es cuando se crean los grandes conglomerados de personas en ciudades y se crea el estado nación tal como hoy lo conocemos , es necesario que este concepto se profundice para permitir su ampliación , dejando que abarque múltiples formas  de vivirla y de entender la ciudad, es decir que los derechos de todos sean efectivos de manera completa, permitiendo que las ciudades se construyan desde los múltiples actores que viven en ella.