26 de octubre de 2016

TRABAJO SOCIAL: LA PUNTA DEL ICEBERG EN LA CRISIS DE LAS CIENCIAS SOCIALES




#TrabajoSocialEsCienciasSociales


Desde el año pasado el Ministerio de Educación arrancó un gran proceso de reestructuración en la evaluación y acreditación de las diferentes carreras ofertadas en el país, de acuerdo a lo prescrito por La Clasificación Internacional Normalizada de la Educación (CINE), órgano de la UNESCO, que tiene como fin facilitar la comparabilidad internacional de las estadísticas de educación, lo que plantea una categorización estándar de las diferentes áreas del conocimiento para su monitoreo.

Esta establece unos niveles educativos que van de cero a ocho, siendo el nivel 6 referente al universitario, el 7 a especializaciones y maestrías y el 8 a doctorado. Divide la orientación de los programas educativos profesionales (Educación terciaria) en niveles académicos y profesionales, sin embargo, la UNESCO reconoce que no cuenta con una precisión  exacta de los términos y la distinción de la orientación en los campos de educación (Ejemplo: Ciencias Sociales, Comunicación y Periodismo; Salud y Bienestar).

Una de sus disposiciones pretende desarrollar la clasificación jerárquica de tres dígitos asociada con los campos de educación y capacitación, en la actualidad hay 25 campos de educación estructurados en torno a 9 grupos amplios. Al momento de clasificar los programas interdisciplinarios (caso que puede ser aplicado al Trabajo Social) o multidisciplinarios, recomiendan aplicar la regla de la “mayoría”, es decir, asignarlos al campo de educación al que los estudiantes le dedican la mayor parte de su tiempo.

De acuerdo a lo anterior, clasifica al Trabajo Social en el Área de Salud y Servicios Sociales por realizar labores de asistencia a minusválidos, asistencia a la infancia, servicios para jóvenes, servicios de gerontología entre otros. Desconoce los diferentes campos de acción, investigación e intervención que desarrolla dicha profesión, incluso, se podría entender que altera el objeto de estudio del Trabajo Social, desechando su proceso de construcción disciplinar y considerando arbitrariamente que la consecución del bienestar social solo se puede realizar desde un accionar práctico orientado por los servicios asistenciales.

Bajo este contexto, el Ministerio de Educación Nacional (MEN) profiere la Circular 079 que modifica la composición y estructura de las salas de evaluación de la Comisión Nacional Intersectorial de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CONACES), acorde a la clasificación CINE. Es decir CONACES como comisión encargada entre muchas cosas de la evaluación de la calidad de  los programas académicos y la emisión del concepto de procedencia del otorgamiento o renovación del registro calificado, se regirá bajo los lineamiento de la clasificación CINE para las anteriores labores.

Es así que la Circular 079 remueve al Trabajo Social de la Sala que evalúa a las Ciencias Sociales, y lo traslada a la Sala de Salud y Bienestar:





Estas disposiciones son totalmente descontextualizadas con las realidades del Trabajo Social, ya que ignora su amplio campo disciplinar y profesional, desconociendo su carácter latinoamericano que se ha desarrollado desde la Educación Popular, Laboral, Ambiental, Gestión de Riesgos, Organización Social y Comunitaria, Liderazgo y Gestión Pública, Políticas Públicas y Sociales, Trabajo con Grupos, Comunidades e Individuos; y finalmente en el Área de la Salud, siendo éste uno de los tantos campo de acción que tienen los y las trabajadores/as sociales. 

Por otro lado, los planes de estudio en las diferentes Unidades Académicas del país no están diseñados para atender solamente el área de salud, por el contrario están fundamentados principalmente desde las Ciencias Sociales. La nueva clasificación del Trabajo Social traería una reestructuración epistemológica dentro de los planes de estudio, poniendo en riesgo una profesión que el 22 de Octubre cumplió 80 años de existencia en Colombia y que ha trabajado incansablemente por la defensa de los derechos humanos, la participación ciudadana, la justicia social y el reconocimiento de las minorías. Papel fundamental en el contexto de conflicto armado y construcción de paz. 

El proyecto profesional del Trabajo Social como podemos ver, ésta centrado en las ciencias sociales y humanas, razón por la cual, resulta absurdo que el Ministerio de Educación realice estas acciones de manera arbitraria y sacadas de contexto, pasando por encima de la autonomía universitaria, de la vocación y aportes que ésta profesión ha desarrollado a lo largo de su historia.

A pesar que la presente situación resulta totalmente preocupante, lamentablemente no es la única realidad que afecta al Trabajo Social. La proliferación de técnicos, tecnólogos y profesionales en T.S es igual de alarmante, produciendo una titulación acelerada en detrimento de la calidad académica y formación profesional. Es el caso de la Escuela de Trabajo Social en la Universidad Minuto de Dios, donde se realizan 3 niveles –semestres- en un año; o lo que ocurrió recientemente con el SENA cuando fue publicado el Técnico en Trabajo Social y Comunitario. 

La desfinanciación estructural de la educación pública afecta directamente las Unidades Académicas de Trabajo Social en la Universidad Nacional, de Antioquia, del Valle, en la Industrial de Santander, en el Colegio Mayor de Cundinamarca, donde cada vez más existen recortes presupuestales, profesores ocasionales, hacinamientos en clases, anualización de materias. Dicha desfinanciación no afecta exclusivamente al Trabajo Social, tocando a todas las ciencias sociales humanas en general.

El fin de las humanidades parece cada vez más cerca, teniendo en cuenta hechos ocurridos en el 2015 cuando el Gobierno Japonés anunció que eliminará programas de humanidades y ciencias sociales en universidades. Lo que significa que las universidades reducirán amplia o completamente los programas señalados en esas áreas académicas, lo cual hará que temas como economía, leyes, literatura, sociología y ciencia política no sean enseñados a los universitarios. En ese mismo año de los 189 programas de doctorado que concursaron para recibir becas de Colciencias en el país, que permiten financiar a los estudiantes, sólo 40 pasaron la evaluación preliminar. Ninguno corresponde a ciencias humanas.

La tendencia internacional y nacional le está apostando a la tecnificación del conocimiento, desde una visión productivista. Donde las ciencias sociales y humanas pasan a un segundo plano, dando prevalencia a las denominadas ciencias duras. Bajo el presupuesto de que el crecimiento económico, el desarrollo y la tecnología son los avatares de la sociedad. Lo que preocupa en un país que se acerca al pos-acuerdo en donde se requerirá profesionales que le hagan frente a procesos de reconstrucción de tejido social y construcción de paz.



Lo que ocurre con el Trabajo Social actualmente, es sólo la punta del Iceberg de una gran crisis que se viene para las ciencias sociales.