8 de agosto de 2016

Persecución judicial contra presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo


La operación judicial de persecución y estigmatización de la Asociación
Madres Plaza de Mayo resume y condensa la política macrista de
desmantelamiento de las políticas de Memoria, Verdad y Justicia y de
preparación de un nuevo ciclo represivo.

A pocos días de cumplir ocho meses de gobierno, el Macrismo (que es mucho
más que el Poder Ejecutivo Nacional, y que incluye la cúpula y buena parte
del Poder Judicial y Legislativo, y de los gobiernos provinciales) está en
pleno despliegue de su política de arrasamiento de las conquistas del
movimiento popular en todos los terrenos, incluyendo el de las políticas de
Memoria, Verdad y Justicia y de acceso a diversos derechos de los pueblos.

La insólita Operación Judicial y Policial lanzada contra la presidenta de
la Asociación Madres de Plaza de Mayo, que repudiamos, rechazamos y
denunciamos como jurídicamente innecesaria y políticamente reaccionaria, no
puede descontextualizarse puesto que forma parte de una vasta Operación de
la cual se la puede visualizar como una especie de síntesis: utilización
pornográfica de los Jueces Federales para el armado de causas o persecución
de dirigentes sociales y políticas que son visualizadas como símbolos de
amplios movimientos y de conquistas históricas del pueblo argentino.

Cada ciclo represivo tiene su discurso justificativo y así como en los 70
los militantes éramos “subversivos antinacionales al servicio del comunismo
internacional”, ahora se pretende que todos, los de ayer y los de hoy,
somos corruptos que estuvimos empleados por el gobierno nacional cobrando
cifras millonarias sin contraprestación laboral alguna y que todo nuestro
interés social se reduce al interés personal en enriquecernos: la
prolongada detención de Milagros Sala, jurídicamente injustificada y la
cacería de Hebe de Bonafini tienen un común objetivo político: estigmatizar
a dirigentes sociales y descalificar a la militancia de ayer y de hoy de
manera tal que avancen las operaciones judiciales y se justifiquen las
acciones represivas.

Jamás nos sumaremos ni prestaremos a tales operaciones, por el contrario
hemos estado, estamos y estaremos siempre al lado de los que sufren
persecución y/o represión y/o encierro de parte del estado, como es el caso
de Milagros y de Hebe.

Nunca hemos preguntado la razón de la persecución ni nunca hemos necesitado
de coincidir en los modos de actuar de las y los perseguidos para estar de
su lado.

Así fue siempre, y así será.
Así fue en la década del 30 del siglo pasado, cuando nacimos para luchar
por la libertad de todas y todos los presos políticos, no importa su
identidad.

Así fue en todas las dictaduras militares sufridas: la de 1930, la de 1943,
la de 1955, la de 1962, la de 1966 y bajo la última de 1976 como han
testimoniado numerosos sobrevivientes en los juicios contra el terrorismo
de Estado.

Y en todos estos años de posdictadura hemos mantenido dicha conducta.
Estuvimos juntos a los compañeros que coparon la Tablada en 1988 y de
innumerables perseguidos políticos de todo el mundo que encontraron en la
Liga respaldo a sus reclamos de refugio político. No solo fuimos parte de
los juicios contra los genocidas, luchamos por la aparición con vida de
Julio López que volvemos a reclamar; o el juicio y castigo para el General
Milani a pesar de que fuera designado Jefe del Ejercito por los mismos que
sancionaron la Ley Antiterrorista.

Es que para la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, la defensa de
los derechos humanos es su razón de existencia, ahora y siempre.

-- 
*Liga Argentina por los Derechos del Hombre*