7 de marzo de 2015

Dos moralejas del foro-debate de los candidatos a la rectoría de la Universidad Nacional de Colombia

Dos moralejas del foro-debate de los candidatos a la rectoría de la Universidad Nacional de Colombia




El pasado jueves 5 de Marzo en el auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional de Colombia en su sede Bogotá, se realizó un foro con el objetivo de dar a conocer los aspirantes y sus propuestas a la rectoría de la principal universidad pública del país durante el periodo 2015-2018. Para los que asistimos fue un espacio del cual deseábamos con ansias, expectativas y preocupaciones saber sobre aspectos relacionados con el futuro de nuestra universidad.

¿Cómo no estar ansiosos y preocupados?, si sabemos que aunque la Nacional es la principal Universidad del país y su producción académica, tecnológica, artística y cultural es de las más sobresalientes, pero dentro de ella se vive una zozobra que como comunidad universitaria no somos ajena a ella y por el contrario la vivimos, tal vez en algunas sedes, facultades o espacios con más intensidad que otras. Por mencionar las ya tan conocidas lamentaciones de esta comunidad de más de cuarenta mil estudiantes, más de tres mil profesores y más de mil trabajadores que la conformamos, edificios cerrados , daños estructurales, goteras, auditorios, escenarios deportivos y culturales en mal estado; facultades y sedes sumergidas en una grave crisis financiera que no le permiten tener una planta profesoral acorde a las necesidades académicas, investigativas y de extensión, que generan un mal funcionamiento y un malestar , como en el caso de la facultad de Ciencias Humanas y la sede Palmira que se manifestaron de manera reiterada y tajante en busca de respuestas.

Aunque la metodología planteada para el foro se pretendía solo escuchar a 8 personas, 7 candidatos y un moderador, se escuchaba entre las cientos de personas asistentes, voces exigiendo aparte de respuestas, intervenciones y espacios de participación y decisión en la elección del rector y no solo quedarse en un proceso consultivo, situación que se acentuó con la voz de denuncia y exigencia de los y las compañeras de Palmira que tras un viaje de aproximadamente 10 horas llegaron a la sede más grande de la Nacional a exponer su punto de vista dando a conocer que ellos en su Sede no fueron escuchados. 

Además, las constantes chiflas, intervenciones sin pedir la palabra fueron los protagonistas en el “debate”, pero, ¿Qué hay detrás de esta actitud de los estudiantes que interrumpían?

Existe una angustia por parte de los miembros de la comunidad universitaria frente al cinismo de la administración, ya que pretender “escuchar” a la comunidad sin hacernos actores protagónicos en la toma de decisiones, es lo que lleva a que en la mejor Universidad de Colombia no existan espacios de participación real. Si chiflan al rector cuando habla es porque nunca le ha dado la cara a la comunidad, porque nunca se puede hablar con él, porque huye de los debates y descalifica a los estudiantes por no considerarlos a su “nivel”.

Entonces, el problema de las interrupciones es: ¿la gente indignada, o la ausencia de espacios de participación de la comunidad universitaria?

La situación de anti-democracia en la UN es insostenible, la gente reclama ser escuchada, pero también espera poder escuchar, la metodología del debate entre candidatos no es la que desea la universidad. Para enterarnos de las propuestas está internet, sus múltiples correos masivos y hasta la publicidad pegada por todo el campus. Queremos hacerles preguntas que los enfrenten, que develen sus intenciones con la universidad y la comunidad universitaria, no nos den la espalda en un acto de amenaza y “autoridad”, estamos cansados de las amenazas, entendemos que entre chiflas y gritos no surgen las ideas, pero en la antidemocracia reinante en la UN, sin una metodología incluyente para todos los espacios y un cambio en la forma autoritaria de vida en la UN, difícilmente existirá una lucha de ideas fomentada desde la institución.


Ante lo anterior, se pueden deducir dos grandes moralejas, la primera es la necesidad de crear espacios amplios de participación con miras a la toma de decisiones transcendentales dentro de las instituciones educativas, la no generación de estos provocan un gran malestar como el que se vivió el día jueves en el León, el cual rugió en busca de Autonomía y Democracia Universitaria. La segunda moraleja y no menos importante nos enseña que: Mientras los chiflidos , los aplausos y la intolerancia, sean la forma de manejar y expresar opiniones, posiciones y alternativas en los escenarios de discusión y no permitan la exposición y el desnudo de las políticas y los rostros causantes de la agudización de la crisis ( en este caso las políticas de financiación de las universidades públicas, la ley 30 de 1992, los estatutos propios de las universidades y para la nacional el actual rector de esta), se seguirán perdiendo escenarios y oportunidades para poder construir una verdadera Democracia Universitaria.