21 de marzo de 2016

Todo lo que mal sube, mal vuelve a caer


El adagio se cumple: “Todo lo que mal sube, mal vuelve a caer”, y es más fuerte el golpe de la caída, que la felicidad de la subida. Ocurrieron cosas infames en el entorno del hoy EX-Rector de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) Gustavo Álvarez, para lograr su reelección inmediata. Lo primero fue cambiar el articulito del acuerdo para poderse reelegir, lo que en el ámbito universitario y social es un despropósito y constituye una falta gravísima a la ética, ya que se estaría aprovechando del poder para hacer prevalecer sus intereses individuales y de los colectivos que lo rodean. Lo segundo fue cómo se manipularon las elecciones que se llevaron a cabo fuera del campus universitario y además rodeado de policía.
El grupo de poder se fue cerrando hasta tener el control absoluto de todo. Los medios de información (desinformación) fueron controlados de manera familiar, entregando y difundiendo fotografías de corte de cintas e inauguraciones de edificios. Se impuso a la fuerza la persecución tanto a profesores como a estudiantes, porque en la lógica el que piensa y actúa diferente al “status quo” pierde, porque el que manda, manda, así mande mal. Se creó un clima de guerra sucia contra quien llegara a pensar diferente, y en esta administración la mentira y la persecución se apodero del  alma mater.
La investigación, la extensión, y las decanaturas se convirtieron en el botín anhelado, no por la forma de desarrollar temas académicos y científicos, si no por cuenta de la lealtad profesoral al rector, que terminó entregando los cargos y decanaturas no por méritos si no por lealtades. La universidad quedo moribunda entre papeles manipulados e informes maquillados que intentan mostrar lo que no es.
La academia ha padecido por este afán de poder, y ha presentado un duro retroceso en estos cinco años de mal gobierno universitario, en donde el órgano más importante de decisión en el ámbito universitario como lo es el consejo superior universitario, terminó cooptado por agentes externos a la universidad, donde lo único que ven es una empresa más que explotar.
Es necesario y urgente que el movimiento estudiantil reorganice la universidad, procurando que esta se ponga al servicio de las necesidades sociales y económicas del pueblo colombiano, y no al servicio de la maquinaria politiquera que gobierna este país y al propio departamento boyacense.



Foto: Gustavo Álvarez. Ex-rector UPTC