1 de octubre de 2016

UNA IMAGEN VALE MÁS QUE MIL PALABRAS…


Desde hace unas semanas se ha propagado un debate por redes sociales sobre la participación, representación y reconocimiento de las mujeres dentro del proceso de paz en la Habana. Este debate no sólo apunta al machismo del Estado colombiano, sino a su vez, también al expresado desde las FARC, teniendo en cuenta que en las fotos históricas, como la de la apertura en la X Conferencia, las mujeres éramos las grandes ausentes. Y es que como lo proponen las compañeras que abrieron la discusión, al patriarcado siempre una patada en el culo, venga de donde venga… y sin pedir permiso.






Para los pocos enterados de lo ocurrido, la cuestión se puso picante cuando a voz de algunos militantes de izquierda: las compañeras tergiversaban la situación considerando que la foto parcializa la realidad, y en éste sentido, no existe entonces un desconocimiento total del papel de las mujeres dentro del proceso de la Habana. Mal están interpretando lo ocurrido cuando los acuerdos tienen un enfoque de género expreso y transversal. Y es entonces ahí, en el enfoque de género donde debería estar el debate.

Como se lanzaban sátiras de un lado para otro, existió una voz que las mandó al Yarí, para que ellas vieran que tanto o poco participaban las mujeres en la insurgencia.

Y así como por cosas de la vida y por la alineación de las Diosas, en el Yarí  ya estábamos algunas feministas preguntándonos por las mujeres y su papel no sólo en las conversaciones de la Habana, sino además, en la insurgencia de las FARC.

Estando en el Yarí entrevistamos a la Comandante Victoria Sandino quién estuvo en el proceso de conversación y dirigió la subcomisión de género por parte de las FARC. Queremos sea las palabras de ella las que alimenten este debate tan necesario, ya que como militante, mujer y campesina perteneciente a esta insurgencia, es quien de primera mano conoce su realidad y serán las palabras de Victoria las que nos dirán que tan parcializada es la foto o si es cierto lo que nos decían nuestras abuelas de que una imagen vale más que mil palabras.

Pueden ver la entrevista completa en el siguiente link: Entrevista a Victoria Sandino, directora de la subcomisión de género de las FARC-EP




Para esta comandante el machismo y patriarcado obvio que existe al interior de la insurgencia, reconoce que mal haría esconder el sol con un dedo y por el contrario sabe que su labor, y la de muchas mujeres farianas no ha sido fácil por estas circunstancias: “tenemos un atraso cultural de carácter machista y patriarcal, somos reflejo de la sociedad y venimos con esto”. Una consecuencia de lo anterior es la casi nula representación que tienen las mujeres en el secretariado de las FARC, máximo órgano de dirección, que está conformado mayoritariamente por hombres. Sobre esta circunstancia Victoria nos cuenta:

“Hicimos una discusión muy fuerte en el desarrollo de la X Conferencia, sabemos que las FARC nos brindó a las mujeres colombianas desarrollarnos como sujetos políticos y de derechos, pero también tuvimos una serie de limitaciones como fue esa (la de la representación), esas limitaciones fueron impuestas por la guerra pero también por la misma concepción machista y patriarcal de la organización, que nos hizo imposible estar en esos espacios de dirección que es el Estado Mayor Central y del Secretariado, que hasta el año pasado producto de todas estas exigencias de nosotras, fue nombrada una compañera en esos espacios. Pero la lucha sigue y no renunciamos, nosotras esperamos que en la nueva dirección exista un número considerable de mujeres”.

También nos cuenta que ese papel de la mujer maternal, protectora y pura ha sido de las cuestiones más difíciles de romper, ya que siempre se les ha considerado como las creadoras de vida: “y es que eso de que la guerra es asunto de hombres, no es tan cierto, porque nosotras somos las primeras que golpea la guerra, pero también hacemos resistencia y estamos en las confrontaciones”.

Sobre el enfoque de género en los acuerdos advierte que la incorporación de éste fue una lucha de las mujeres insurgentes, de la sociedad civil, víctimas y hasta delegadas del gobierno. Que se dieron la pela para que la voz de ellas fueran escuchadas en la mesa de conversaciones, la cual tenía una dinámica cerrada por sus mismos mecanismos y no les permitía incidir de la manera esperada. Ya creada la subcomisión, las delegadas de las mujeres hacen aportes, críticas y observaciones a los puntos de conversación. 

El enfoque tiene como objetivo más allá de la incorporación de lenguaje incluyente (los y las), integrar políticas y estrategias afirmativas prioritarias para garantizar los derechos de las mujeres en los acuerdo, como es el acceso y formalización de la tierra para las mujeres, la investigación a delitos de violencia sexual dentro del conflicto armado, la asistencia psicosocial a las mujeres víctimas de éste flagelo, sistema de protección diferenciado a mujeres líderes que tenga en cuenta sus necesidades, entre otros.

Finalmente, desde El Rebelde consideramos que la discusión del papel de las mujeres dentro de las organizaciones de izquierda es un asunto serio, fundamental y provechoso, ya que en cualquier proyecto que se proponga vida digna libre de opresión y con justicia social es muy importante comprender que el patriarcado oprime a la mitad de la humanidad y no le permite ser, confinándola a lo privado, doméstico e invisible. Discutir y afrontar los debates nos permitirá advertir estas realidades para transformarlas en nuestras prácticas, porque la verdad que en la izquierda la cagamos, y la cagamos feo todo el tiempo. Cada uno a diario lo hacemos. Y hablar de eso no solo es necesario sino que sana un montón, así que viene hasta bien.

“Siempre he pensado que el feminismo es cósmico y mágico, que nos mueve a muchas y muchos bajo sus energías herejes y revoltosas”