10 de diciembre de 2013

UNIDAD EN LA IZQUIERDA, TAN CERCA Y A LA VEZ TAN LEJOS

Opacada por la noticia de la destitución del alcalde de Bogota: Gustavo Petro, intenta surgir con fuerza propia la noticia de la alianza entre Progresistas, Partido Verde y la recién renacida Unión Patriótica, quienes lograron avanzar en la consolidación de una lista común para afrontar las próximas elecciones al congreso de la república, así como configurarse en un posible bloque para las presidenciales del próximo año.

La lista con candidatos como Antonio Navarro Wolff podrá recibir un impulso por la ola de indignación que recorre a Colombia luego de la decisión del procurador Ordoñez, el verdadero reto radica en que esta ola no se ahogue en el terreno de lo electoral, que sepa responder con altura al reclamo del pueblo colombiano para transformar un país con más de 60 años de guerra y  cargado de la esperanza de poder vivir dignamente, con justicia y libertad. La alianza tiene que estar en las calles, los barrios, los colegios, universidades y campos, donde la unidad de la gran mayoría del pueblo colombiano (que supera con creces a los 3 movimientos anteriores) logre consolidar  una unidad de principios, objetivos y sobre todo, unidad en la acción política que enfrenta el régimen establecido.

Pero esta es una sola cara de la moneda, pues en la unidad de la izquierda no todo es color rojo, esta apuesta implica la unidad y compromiso de todos los sectores que se hacen llamar revolucionarios, de oposición (verdadera, no Uribista), progresistas, democráticos, independientes, etc. Pero diferente es la realidad de Colombia, donde un partido como el Polo Democrático Alternativo, dominado por el MOIR, tristemente se perfila como el primer enemigo de la unidad del pueblo, reproduciendo las lógicas que por 60 años han impedido la unidad de la izquierda, siendo su única propuesta que todos construyan sobre sus dogmas, sus propuestas y sus condiciones, lo que no entienden es que cada vez se quedan más solos.

Si los llamados “dirigentes” no están a la altura de la realidad y las aspiraciones de su pueblo, están condenados a desaparecer del nuevo mundo que tarde o temprano construirán los de abajo, los más, los que a diario luchan por un mundo mejor.