2 de diciembre de 2012

UNA HISTORIA QUE DEJO DE SER HISTORIA



El nombre de Yaroca Amena es poco escuchado, poco leído y poco nombrado en la historia del país. Sólo se necesita escribirlo en buscadores de Internet, y darse cuenta que no existe más allá de las redes sociales.
Hoy le venimos a contar una historia de hace un siglo que parece repetirse por los mismos y en contra de los mismos. Yaroca Amena fue uno de tantos indígenas que se organizaron para resistir en contra de las masacres que estaba realizando la Casa Arana a principios del siglo XX. Tal vez poco común sea esta historia de la Casa Arana, porque en este país nos quieren hacer olvidar las masacres y a su par, lo nuestro, nuestra lucha y resistencia que viene de los pueblos originarios, que pasa por los comuneros y José Antonio Galán, por los miles de obrer@s, campesin@s y estudiantes. Es en contra del olvido que decidimos reconstruir nuestra memoria para reconstruir nuestra lucha.
La Casa Arana fue la protagónica de la explotación cauchera del Amazonas, y de la masacre de tan sólo unos 100.000 indígenas de diversos grupos étnicos de la región (huitotos, andoques, boras, okainas, muinane…), muchos de los cuales casi desaparecieron, como resultado de ese terrible etnocidio. A pesar de que la esclavitud en Colombia se hubiese abolido casi un siglo antes, esta Casa explotó y esclavizó a miles de mujeres, hombres y niñ@s indígenas para lograr conseguir lo que los amos ingleses y sus cómplices peruanos y colombianos pedían, caucho para abastecer a los grandes países capitalistas.
Esta casa usó el sistema de endeude, mediante el cual a cambio de un machete o una camisa se ataba al indígena de por vida para que pagara la deuda ficticia con caucho, por ello, se les daba un tiempo límite para entregar una cantidad de caucho, si esto no se cumplía, eran torturados, masacrados y asesinados; además la deuda que no alcanzaran a pagar los y las indígenas, era heredada hacia sus hijos y familiares.
Yaroca Amena organizó la resistencia del pueblo Huitoto en contra de la Casa Arana, resistencia que se chocó con las ansias de lucro de los gobiernos de Colombia, Perú e Inglaterra, resistencia que no sólo dejo a Yaroca muerto, sino a miles de indígenas asesinados.
Hoy recordamos a Yaroca Amena en el nombre del pueblo huitoto y de los pueblos originarios de nuestra América, como un gran luchador por los Derechos Humanos, y a pesar de que a esta fecha no existiese ninguna “declaración” que los afirmara, si existía la lucha por la vida digna de los pueblos, por los verdaderos Derechos Humanos, los cuales no fueron dados por una Declaración Universal, sino que son conquistas históricas de los pueblos que se levantan en contra de la represión.
Hoy recordamos a Yaroca Amena en la lucha por los Derechos Humanos, una lucha que se entiende por la vida digna, no por la perpetuidad del hambre y la miseria. Recordamos para no olvidar, no olvidamos para no perdonar.
Por la masacre de los pueblos originarios, pero también por la masacre de miles de trabajador@s, campesin@s y estudiantes que ha causado el hambre, la explotación y la tristeza en este país, hoy decimos con fuerza
NI PERDÓN NI OLVIDO.