15 de junio de 2014

Ganó JuanPa´... La pelea es larga

Un nuevo Presidente tiene Colombia, Juan Manuel Santos. Juan Manuel (o Juan Pa) a los 16 años entró a la Armada como cadete, donde aprendió a ser “respetuoso” de las jerarquías militares. Luego, estudió economía y administración de empresas en la Universidad de Kansas en Estados Unidos, donde aprendió a vender la nación y la vida de los y las campesinas.

Antes de los 30 años, Santos fue delegado de la Organización Internacional del Café, luego fue subdirector del diario El Tiempo. Pasados unos años, en 1991 Santos asume el recién creado Ministro de Comercio Exterior, el cual fue el motor de la apertura económica del país, el impulso de la explotación económica más sangrienta. Al salir del gobierno de Gaviria, creó la Fundación Buen Gobierno, centro de pensamiento que defiende las tesis de la “Tercera vía” de Tony Blair y Anthony Giddens. Los gobiernos de la Tercera Vía han potenciado los intereses de las corporaciones multinacionales, han privatizado áreas a las que Ronald Reagan o Margaret Thatcher no se atrevieron a ir, y han permitido que las diferencias sociales y económicas siguieran creciendo.

A medida que avanzaba el proceso 8.000, Santos empezó a reunirse con personajes como Carlos Castaño y Víctor Carranza para llegar a un “acuerdo de paz”. Ya en el gobierno de Pastrana, fue nombrado Ministro de Hacienda. Luego, auspicio la formación del partido de la U, como parte de la disidencia del partido liberal, dicho apoyo le permitió ser el Ministro de Defensa de Uribe, el cargo para el desarrollo de la seguridad democrática. Como ministro de Defensa de Álvaro Uribe Vélez, fue proclive a los falsos positivos y a la guerra más sangrienta que ha vivido Colombia.

Finalmente ha sido Presidente de Colombia, aumentando la explotación a partir de la implementación de varios TLC, que afectaron la vida campesina. Además de intentar convertir a las universidades en entes con ánimo de lucro y de promover el desarrollo de la mega minería sin importar las luchas sociales y ambientales, como es el caso de la Colosa y Santurban.

Hoy ha sido re-elegido sobre Zuluaga, el candidato uribista, con algo más del 5% de diferencia. Una campaña electoral que partió de ciertas supuestas diferencias de los candidatos, diferencias entre lo legal y lo ilegal, entre la paz y la guerra, entre la concertación y la represión, entre el diálogo y la muerte. Disyuntivas que tienen líneas delgadas para convertirse en iguales, pues la real disyuntiva no se refiere únicamente a formas de gobierno sino a proyectos de nación, pues ninguno se aparta de un modelo neoliberal de explotación, sin embargo si existen nichos económicos que se priorizan, entiéndase por ejemplo la Ganadería Vs La Agro Industria.

Lo que queremos dejar claro es que no se eligió entre el “menos peor”, pues los modelos a su modo son igual de sangrientos para el pueblo, tampoco se eligió de forma simple entre “la guerra y la paz”, los dos saben hacer la guerra y la paz. Lo que sí se eligió fue la continuidad del proceso de paz con las condiciones ya establecidas, y el gobierno al cual se le hará oposición y al cual la izquierda decidió disputarle la paz.

No nos alegra que haya ganado Santos en sí mismo, pues sabemos que es un contradictor de las luchas del pueblo, pero tampoco negamos que para la continuidad del proceso de paz (que sí bien no significa la transformación del país, si es una condición para el avance de las luchas del pueblo) no daba lo mismo Zurriaga que JuanPa. Y tampoco es un parte de tranquilidad la reelección de Santos, pues el Congreso tiene una gran participación de contradictores del proceso de paz, y además se viene el Referendo por la Paz, que aún estará en disputa entre la sociedad colombiana, que lastimosamente aun ve al guerrillero como el peor enemigo de la humanidad.

Tanto Santos, como Uribe, Pastrana y de ahí para atrás, acostumbraron al pueblo colombiano a la guerra, a derrotar al supuesto enemigo con las armas y no con la palabra, y Santos no ganó por la Paz, de hecho, fue de sus mayores críticas. Lo que se nos viene es construir una nueva cultura democrática en Colombia, romper con la derechización de la sociedad y avanzar en la integración latinoamericana para una nueva realidad, una sola patria.

Gano Santos, a pesar de las críticas de sectores diversos de la izquierda (que planteaban de forma aparentemente sencilla que Zuluaga y Santos era lo mismo), y el apoyo de otros grandes sectores de la izquierda (que no necesariamente han sido cooptados, sino que decidieron autónomamente a quien hacerle oposición), hoy la situación sigue siendo compleja y nublada. Es necesario avanzar en romper esas ideas ancladas en la sociedad fruto del paramilitarismo y del narcotráfico que tanto Santos como Uribe ayudaron a crear, ideas tan simples como el apoyo a la “limpieza social” y “el que es pobre es porque quiere”, deben ser los principales objetos de lucha de la izquierda colombiana, una transformación profunda en el sentido común, abrirle una brecha a la hegemonía que hoy nos agobia.