20 de octubre de 2014

ANÁLISIS DEL PRESUPUESTO GENERAL DE LA NACIÓN

ANÁLISIS DEL PRESUPUESTO GENERAL DE LA NACIÓN

El pasado sábado se aprobó en el Senado el proyecto de Presupuesto General de la Nación presentado por el presidente Juan Manuel Santos desde julio de este año.

El PGN, es la forma de materialización del Plan Nacional de Desarrollo de un país, para el caso de Colombia, es la forma como se llevan a la realidad los lineamientos de política para los países “en vía de desarrollo”; que para organismos internacionales como la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y para la casual conveniencia de los capitales internacionales (donde tienen inversiones los grupos empresariales de las familias que gobiernan Colombia), implican la primarización de la economía, centralizar la regulación estatal, abandonar las empresas estatales, adecuar la educación a las necesidades del sector productivo, eliminar aranceles a los bienes de capital, disminuir los costes laborales con recortes a las cotizaciones de seguridad social; todo esto con el fin de elevar la inversión de capital transnacional aumentando la confianza (quien no confía en un país con los pantalones abajo), resultando por consiguiente un abandono de los sectores reales de la economía nacional a la voluntad de los inversionistas extranjeros, que conlleva a que Colombia se torne en un paraíso para la inversión de capital golondrina extranjero (esos que invierten, explotan, recogen y se van), dado su rol de economía primaria; así pues, la economía colombiana se centra en inversión extranjera en todos sus niveles, explotación minera (cada vez más representativa en el Producto Interno Bruto), la maquila industrial y de servicios (para lo cual se necesita mano de obra barata (véase acuerdo por lo superior 2034)).

Así empecemos a analizar el PGN, a la luz del modelo de país y del (aún en construcción, pero bajo los mismos lineamientos) Plan Nacional de Desarrollo PND 2015.

Primero, la composición de su renta:


De los 216.2 billones de pesos:
  • 191 corresponden a recaudos de la nación, por tributación, rentas de sus capitales y fondos y TES (bonos públicos cuya emisión falsamente no afecta el cupo de endeudamiento). De acuerdo a la contraloría, el estado es muy optimista y un poco descuidado de los factores de riesgo de una economía dependiente como la colombiana, al considerar un incremento del PIB de 4.8%, cuando organismos como el Banco Mundial pronostican 4.5% y menos, además de no considerar la vulnerabilidad de nuestra economía y del riesgo país a la TRM (tasa representativa del mercado) y al cada vez más volátil precio del barril de crudo, eso sin considerar la cada vez más retrasada meta de los 1000 barriles diarios.
  • 12.6 Billones de ingresos de los establecimientos públicos, fuertemente representados en el ICBF y SENA (por parafiscales) y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (más minería, exploración y producción) y el fondo de TICs. 
  • Los 12.5 billones faltantes serán apalancados con una ley de financiamiento (aún en discusión) que mantendría el ya por mucho tiempo prorrogado y supremamente cínico impuesto del 4x1000, además de un impuesto al patrimonio (que grandes empresarios han puesto en discusión intentando volverlo de renta). 
La improvisación con cuentas sin sustento que alcanzan los 10.7 billones y el carácter incrementalista de la presupuestación preocupan a la contraloría por un posible déficit presupuestal, que implicaría un recorte de gastos en la ya mal enfocada inversión social, o a aparición de préstamos para funcionamiento de organismos estatales a bancos internacionales como el BID(Banco Interamericano de Desarrollo).

Pasemos ahora a la distribución del presupuesto:


Hay dos formas en las que suele ser mostrado al público, por tipo y por sector:

Por tipo, hace referencia al uso de ese dinero, se divide en funcionamiento, inversión y deuda, suele ser vacio y plano para analizar, pues nos dice de forma concreta a qué entidades es atribuido qué capital, sirviendo principalmente para mostrar cifras (una de las actividades favoritas del gobierno colombiano): Esa distribución del presupuesto nacional es:
  •  Funcionamiento, 119.4 Billones.
  • Deuda pública, 47.3 billones, de los cuales 28 billones van a capital y 19 son intereses.
  • Inversión, 49.4 billones.

Por sector, la distribución, aunque sigue siendo muy vacía, permite identificar los ejes prioritarios del gobierno, siempre y cuando se haga un análisis de la destinación de esos recursos para cada sector, transversalmente con las políticas públicas y los lineamientos internacionales a los que el gobierno Colombiano responde; en esta medida, la distribución del presupuesto nacional es:


  • Educación: 28.58 billones, de los cuales 26.5 son para funcionamiento y sólo 2 billones para inversión, de los cuales por transferencias (lo que después de muchos niveles de corrupción finalmente llega a las instituciones públicas) hay sólo 1.4 billones (632 mil millones para educación superior) cuando universidades como la UNAL necesitan cerca de 1 billón de pesos para solventar su crisis de infraestructura y 800 mil millones para preescolar, básica y media; la deuda de cerca de 12.5 billones con las universidades públicas brilla por su ausencia. La situación empeora si se considera que todo ese capital será administrado por la señorita Parodi, y se pone tétrica si se leen los lineamientos de política pública de educación, ese falsamente llamado ‘Acuerdo por lo Superior 2034’, en donde se propende por la educación técnica y tecnológica, viéndola como una de menor costo, resultante en mano de obra barata y muy adecuada para maquillar cifras de empleo e inversión. El estado finalmente mantiene su tendencia a subsidiar la oferta con mecanismos como el ICETEX.
  • · Defensa y seguridad: Con 27.4 billones, dadas las lógicas gubernamentales de no reducción del pie de fuerza, incluso en un escenario de postconflicto se ha planteado aumentar la fuerza urbana. El presupuesto de inversión es de 1.4 billones repartido entre las fuerzas, pero principalmente para la adquisición de infraestructura y de dotación, esto en términos de la profesionalización de las fuerzas militares, elemento necesario para la exportación militar dado el reciente acuerdo de cooperación con la OTAN.
  • Trabajo: Con 26.5 billones, de los cuales 4.7 son para inversión y el restante está estipulado únicamente como funcionamiento del ministerio de trabajo, 1.5 son para subsidios y programas de adulto mayor, aún sin aclarar, y 3.1 billones corresponden a inversión en el SENA, destinada a aumentar cobertura a como de lugar con proporciones lamentablemente bajas para la infraestructura y la investigación en técnica y tecnología.
  • Hacienda: Con 24.2 billones, de los cuales 19.7 son para funcionamiento, y la inversión está en gran medida dada para el ministerio de hacienda en transferencias (A sus entidades adscritas como DIAN, Fogafin, entre otras)
  • Salud y protección social: Con 12.7 billones, de los cuales sólo 4.15 son inversión y sólo 3.7 billones son transferencias a las instituciones públicas prestadoras de salud y dependencias del ministerio, por concepto de aseguramiento en salud (Sisben y otros).
  • Inclusión social y reconciliación: Con cerca de 10 billones y con la inversión más alta de 8.7 billones de los cuales 4.5 son destinados al bienestar familiar, es decir, a programas asistencialistas como de cero a siempre, que desafortunadamente no transforman las condiciones ni las oportunidades de la población infantil vulnerable. El resto es igualmente asistencialista en la agencia para la prosperidad y sus programas de familias y jóvenes en acción y la unidad para la atención y reparación integral a las víctimas, entre otros. 
  • Otros sectores generales con una participación considerable son: Justicia, con casi 9 billones, e importantes inversiones para el régimen transicional del postconflicto; Transporte con 7.17 billones de los cuales 6.2 corresponden a inversión, pero sólo 8mil millones a vías terciarias, lo demás probablemente se destine a proyectos como el Plan Maestro para el Rio Magdalena que pretende privatizarlo. Después se encuentran sectores fundamentales por la composición social colombiana como el de agricultura, con una participación de apenas el 2%, vivienda, minas y energías con una elevada inversión de cerca de 3 billones, entre los más representativos de los 28 sectores de este PGN.
Esas son las trampas que a grandes luces se vislumbran en el PGN, falta ver que otro mico colaron a la fiesta.

La gran conclusión del PGN es que la gente pague y sigan pagando estas políticas que no le benefician ni transforman las realidades del país desigual, mientras las empresas transnacionales tienen exenciones de cerca de 10 billones en impuestos, resulta evidente entonces que los pilares de educación, paz y equidad, son una mentira, pues educación no es simplemente aumentar el rubro y financiar la oferta, paz no es asistencialismo y sin estas la equidad no será una realidad, es por ahora un sueño por el que hay que seguir luchando.