17 de febrero de 2016

Salió por gay y no por corrupto




Hoy sucedió algo que desde hace meses diferentes organizaciones sociales hemos estado solicitando, la salida del General Rodolfo Palomino del cargo de la dirección nacional de la Policía Nacional. Sin embargo, los hechos que rodean la salida del General el día de hoy, no responden a las denuncias penales realizadas, sino a la homofobia propia de la sociedad colombiana, la cual supieron aprovechar muy bien los medios de comunicación y la Procuraduría para propiciar la salida del General. 

El video “prueba reina” que el día de ayer difundió la periodista Vicky Dávila no muestra ninguna comisión de algún delito, ni de proxenetismo ni de corrupción. Es un video en el que dos hombres hablan de una relación homosexual, que no prueba nada, más allá del amarillismo y el oportunismo de la periodista Dávila. Oportunismo que utilizó el Procurador, quien nuevamente hace juicios disciplinarios a partir de sus creencias personales, pues no es posible que la declaración del capitán Anyelo Palacios Montero sea prueba de proxenitismo, cuando nunca se hace mención en este video a alguna actividad ilícita. 

Lamentablemente lo que se generó en los medios de comunicación pone a flor de piel el sentimiento homofóbico propio de la sociedad colombiana, que resalta en la institución de la policía la figura de la masculinidad y del “macho”. 

¿Cómo debe ser un policía o un soldado? Un macho, que no sea una “nena” que lloriquea y le teme al peligro, un “hombre de verdad” que es capaz de matar por el amor a la patria, un “varón” que es capaz de meterse con cualquier mujer, sin importar si ella quiera o no. Esos sentimientos son los que hoy afloran en la sociedad colombiana, el incumplimiento de estos principios propició la salida de Ferro, y además, generó el ambiente político en la sociedad que no había logrado las denuncias por corrupción o enriquecimiento ilícito para que Palomino saliera del cargo. 

La utilización política de la homofobia no puede dejar de lado la discusión de fondo. Quien dirige una institución como la Policía Nacional debe estar por fuera de todo tipo de reproche ético, y excluido de denuncias penales. Por ejemplo frente a la denuncia sobre enriquecimiento ilícito, el general Palomino debe haber hecho pública su declaración de renta, y responder sobre las acusaciones que cursan en su contra. 

Salió Palomino, y es un buen camino para la reestructuración de la Fuerza Pública, la cual debe ser sujeto de depuración en ánimos de tener una institución pública ejemplo de comportamiento ético en la construcción de paz.