2 de julio de 2013

ejército continua con batidas ilegales en Duitama



En Colombia las leyes siguen siendo para los de ruana

Cuando hace unos 11  años arribo a la presidencia el terrible Señor Oscuro, (léase Álvaro Uribe Vélez),  llevo a las más altas esferas de la política nacional uno que otro vicio gamonal, obedecer solo a su pensamiento, y una que otra vez a “Dios” y a la “Santa Iglesia”.

De esta manera los tres poderes constitutivos del estado, se vieron reducidos a lo que el señor presidente tuviera en gracia. El poder Legislativo totalmente cooptado en sus dos cámaras solo ejecutaba los proyectos que al ejecutivo le apetecían, mientras por su parte, el poder Judicial unas veces acorralado, otras veces maniatado y otras veces cómplice; permitía, aprobaba u omitía las infracciones en las que el ejecutivo  recaía constantemente.

Los vicios gamonales por supuesto no se reducían al presidente, “su ejército”, que evidentemente perdía bajo sus designios su carácter Nacional, fue reduciéndose de forma progresiva  a una cuadrilla privada  que ahora pasaba a salvaguardar una finca un tanto más grande que el Ubérrimo, finca que lleva por  nombre Colombia.  

Ese ejército, fiel heredero  de los vicios de su patrón,  es el que hoy desconoce los designios de las Altas Cortes de la rama judicial, que valga decirlo, de alguna manera se han opuesto a la subordinación al ejecutivo. La sentencia C-879 de 2011 de la Corte Constitucional, que acudiendo al artículo 28 de la Constitución Nacional,  prohibió lo  que  bajo lectura del Ejército y la Ley 48 de 1993 les permitía en cuanto a reclutamiento y Servicio Militar obligatorio, es decir todo tipo de batida  o redada en lugares públicos, quedan eliminadas de las competencias militares.

A lo anterior debe sumarse la imposibilidad de retener a civiles bajo cualquier pretexto que involucre la indefinición de su situación militar.


No obstante, tercos y testarudos los miembros de las Fuerzas Armadas Colombianas siguen haciendo lo que bien les place, algunos dirían que resultaría ser un juicio apresurado sostener que esto significa reclutamiento forzado, pero entonces cómo podríamos juzgar  el hecho de que mientras la administración de Bogotá, capital nacional, adelanta escenarios sobre la objeción de conciencia¸  los militares colombianos siguen reteniendo jóvenes, a todas luces, contra su voluntad para que se “pongan al día con su situación militar”, como queda evidenciado en estas imágenes tomadas el 3 de julio, en el centro de la ciudad de Duitama sobre las 4.pm, donde efectivos del Batallón Nro. 2 de Caballería José Miguel Silva Plazas adelantaban un operativo contra jóvenes civiles.


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