23 de julio de 2013

Ante la movilización actual es claro que en esté gobierno ¡la negociación puede ser posible, la paz no!





Es la expectativa de todos los colombianos un país más prospero, con mejores condiciones en salud, trabajo, vivienda, un país sin consecuencias por las bombas, los tiros, el desplazamiento, donde la participación democrática sea posible para las mayorías a las que se les desconocen sus derechos y no se prioricen los intereses extranjeros sobre los nacionales. 

¡Esto no es posible en el gobierno de Juan Manuel  Santos!, quien iniciando su gobierno pone en la vicepresidencia a un ex dirigente sindical y pronuncia su gran interés por hacer respetar los derechos humanos, negando su pasado reciente como el ministro de los falsos positivos;  que concretando un escenario de negociación con las FARC y participando en la gran movilización del 9 de abril convocada por los sectores sociales que vienen trabajando el tema de paz, se hace  ganar el corazón de muchos Colombianos, dirigido por el interés de ganar las elecciones de 2014; pero las recientes luchas del pueblo colombiano vuelven a mostrar la cara no tan amable de esté tecnócrata que gobierna por los intereses extranjeros.

Recién empieza el paro en el Catatumbo, el gobierno en vez de escuchar los argumentos de los campesinos - que promueven la declaración de una zona de reserva campesina en esa región, la suspensión del accionar  agresivo que intenta erradicar  la de hoja de Coca de tajo sin brindar condiciones para el sostenimiento de los campesinos que la trabajan,  y darle fin de los grandes proyectos de minería y agro industria que benefician a empresas extranjeras- desarrolla una serie  señalamientos frente a la infiltración de las FARC como causa del paro, basándose en supuestos argumentos que nunca se han mostrado;  plantea el retiro de la oficina de derechos humanos de la ONU en Colombia, un día después de que el vocero de está afirma que en esta movilización no hay infiltraciones, el presidente Santos justifica su declaración en que “ el ejército de Colombia respeta los derechos humanos y está muy calificado para resolver por sí mismo los inconvenientes nacionales ”, cuando no se han esclarecido aún los culpables por todos los casos de falsos positivos y en un mes de paro se han asesinado 4 campesinos y se han herido mas de 30.

Hace una semana otro sector –el minero- se suma a paro y antes de empezar, el gobierno señalaba que si el paro iba a las calles los mineros la iban a pasar mal -cuando esté paro solo exije que se legalice el empleo por parte de las multinacionales mineras, que se legalicen títulos mineros en terrenos donde están presentes mineros artesanales, que se devuelvan terrenos que han sido usurpados por las multinacionales, que se esclarezca la diferencia entre la minería informal y la ilegal, y que se elimine un decreto que ordena la destrucción a la fuerza de cualquier maquinaria pesada utilizada en actividades de exploración o explotación que no tenga autorización- defendiéndose el gobierno ante su negligencia con discursos pro ambientalistas y en contra del lavado de dinero, cuando está claro que los grandes dueños de este negocio son los que recaen en estás dinámicas. En el primer día de movilización ya habían asesinado dos mineros y herido unos cuantos mas, demostrando que Juan Manuel Santos no hablaba por hablar.
El sector salud a la cabeza de la Alianza nacional por un nuevo modelo de salud desarrolló el 19 de julio una gran movilización nacional y anuncia un paro para el 19 agosto como ejercicio de protesta contra la reforma a la salud del gobierno de Santos que ronda en el congreso, la cual no atiende los reales problemas del sistema. Esté sector espera que los puntos que ya “han sido aprobados” se puedan revocar porque ponen el carácter de la salud como derecho fundamental, condicionado a la sostenibilidad fiscal; como señala Durango,  frente a lo que plantean los sindicalistas presentes en estas acciones “esta norma modifica la denominación de los empleos a “servidor de la salud”, generando inestabilidad en empleados y trabajadores oficiales, los cuales desaparecen de la planta de personal; flexibiliza las plantas de personal, es decir, solo se contratará personal de acuerdo al número de pacientes por turno y servicio; los recargos dominicales no serán del 300% sino del 100%; limita el derecho a la asociación sindical, al poner un tope a los fueros sindicales y no menciona el cumplimiento por parte de de los hospitales de las sentencias c-614/09 y c-701/12”
Los lecheros en Colombia, que dé ha poquitos se les está obligando a desaparecer, ven como última opción sumarse a paro y quieren recurrir primero a vías de conciliación enviando cartas al gobierno para que se les atienda sus problemáticas, pero sectores del mismo ya anuncian entrar en paro desde el 20 de agosto, consecuencia de  viejos decretos que hacen ilegal la venta de leche si no es por empresas con certificación de calidad  y obligan a todos los campesinos  a vender la leche a las grandes empresas que hay en Colombia,  profundizada con la firma del TLC, ya que se están importando masivas cantidades de leche y lactosueros que los campesinos están en la capacidad de producir y se está pagando a menor precio la que se produce, consecuencia adicional del aumento de contrabando de leche desde Ecuador y Venezuela, y fruto de la falta de inversión y negligencia del estado, frente acciones con las que ya se ha comprometido el gobierno pero que no se han efectuado como “la de modernización del Instituto Colombiano Agropecuario y el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos para que pueda contribuir en el mejoramiento del estatus sanitario del país y puedan certificar la calidad composicional de la leche que entra al país” como menciona el gremio.
Los sectores conformados por paperos, camioneros cafeteros y cacaoteros señalan volver a paro de nuevo este año a partir del 19 de agosto, ante el incumplimiento por parte del gobierno de los acuerdos para el cese de las pasadas movilizaciones, donde hubo a causa del sadismo del ESMAD muchos mutilados y heridos; específicamente el sector papero señala que los 40 mil millones de pesos que ofreció el gobierno no resuelven las contradicciones de fondo.
El estudiantado nacional encabezado por la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, que se moviliza el 29 de Agosto, después de un año de construcción de  una propuesta alternativa de educación superior como respuesta a la crisis existente –que involucra aspectos de financiación, autonomía, bienestar, papel de la educación en la sociedad-  y anuncia el desarrollo de una serie de jornadas de movilización todo esté semestre para acercar la propuesta al pueblo y posicionarla como la nueva ley de educación que derogue la ley 30 que tanto daño le causo al sistema.
Todos estos ejemplos no son solo muestra de que algo se está gestando en el país a partir de la organización y la movilización de los de abajo, sino que es claro que se ha tenido y se tendrá que recurrir constantemente a la movilización social (y en algunos casos a la violencia) como únicos mecanismos ante un gobierno que es solo pantalla y publicidad porque no resuelve las necesidades de los Colombianos, con un legislativo amañado a los intereses mafiosos y paramilitares de los ricos de este país y con unas fuerzas militares ideologizadas a favor de las multinacionales, en contra del activismo y la militancia social y capaz de hacer lo que sea para reprimir las iniciativas.
Y pone en cuestionamiento si es posible la paz con la poca participación política en el país, con el constante señalamiento a cualquiera que lucha por sus derechos como un ente antipatriótico, con un pie de fuerza tan extenso que no respeta los derechos humanos, con el referente de toda una historia de gobernantes fascistas, corruptos y pro imperialistas.
 Si la paz será posible en este país,  no estará en las decisiones de los representantes del gobierno ni de las insurgencias -aún si conciertan el fin de la guerra-, estará en las manos de los nuevos ejemplos de organización que involucren a todo el pueblo Colombiano no para los intereses de unos pocos –sean de izquierda o de derecha- sino para responderle a los intereses a las mayorías de esté país.