5 de septiembre de 2014

Carta a Ceratti


 
Carta de un colombiano a Ceratti (horas después de su muerte).

Qué pena escribirte tan tarde querido amigo pues entiendo que los que se fueron ya vinieron por ti. Antes de irte lleva algo que con sincera admiración te escribí, espero no ser inoportuno pero con tu partida quizá logre que entiendas lo que escribirte significa para mí.

La verdad no sé bien  por donde comenzar esta carta mi hermano. Son muchos los sentimientos que despierta tu partida. Como veo por ahí, has dejado tristeza al sentir que aquella música ligera jamás volverá a sonar entre éste mundo lleno de caníbales, a su vez,  para muchos, hay un sentimiento de tranquilidad al saber que dejas un mundo que durante 4 años esporádicamente se acordaba de ti, si Gustavo, así fue (vuelve en una semana y cuenta los que para ese entonces aun te recordarán con el fervor que hoy lo hicieron).  La verdad con tu llegada a allá entenderás muchas cosas de acá y estas palabras que hoy te escribo cobrarán sentido.

Mira que con tu partida mi Flaco quisiera pedirte que saludes a las victimas del pueblo Palestino, diles que aún existen personas que sentimos su injusta partida pero admiramos el coraje con el que después de cada caída se levantan. 

A  aquellos policías, militares,  guerrilleros y víctimas del conflicto armado colombianos, diles que entiendan que no hay buenos ni malos sino vidas de por medio donde cada uno de ellos libra una de tantas guerras ajenas, injustas, y en ocasiones, innecesarias.

Por favor flaco, componé y canta para todos aquellos niños que hoy mueren a causa de pura y física hambre, sed, frío o enfermos, excúsanos con ellos pero nuestros recursos son pocos aunque nuestras ganas son muchas, en especial a aquellos a quien el calor del fuego cegó sus vidas (tu me entiendes).

Si de casualidad te encuentras a Jaime dile que muy puntual, cada  13 de agosto aún llevo flores al lugar donde unos criminales le robaron la vida pero que hay algo que no pudieron llevarse de él: su sonrisa y forma de ver ésta.

Oye flaco, que injusta y a la vez curiosa es la vida que te abandona hoy y a unos pocos les permite seguir acabando los sueños de muchos pero creo que te diste cuenta que así es esto, quizá más temprano que tarde pase el temblor y el té que compartimos lo cambiaremos por felicidad, y no será para tres sino para miles.

Por último, diles a todos aquellos que así como muchos lloran tu partida, acá abajo, hay más de uno que aún lamenta su partida a manos de la más irónica palabra creada para justificar muchos de los peores actos: la injusticia.

Flaco, un abrazo y donde te encuentres, que los acordes de la guitarra y tu voz reciban lo que tanto le diste a este mundo: un motivo para llorar, un motivo para reír.