20 de abril de 2015

Cine Rebelde: Apuntando al corazón.

https://www.youtube.com/watch?v=LbuXjhEDUYY

Bajo la brillante dirección de Claudia Gordillo y Bruno Federíco, Apuntando al corazón, es un documental de 52 minutos, cuenta desde una perspectiva crítica la gran cantidad de propaganda militarista y guerrerista generada durante el gobierno de Álvaro Uribe, nos aclara nuevamente el poderoso rol que juegan los medios masivos de información en la conformación de la cultura.
El documental revela la manipulación del imaginario colombiano que genera una cultura de guerra, la seguridad como negocio y cómo se le da rostro a ese imaginario, el rostro de un héroe, ese mítico y resonado, ‘Los Héroes en Colombia si existen’, se torna entonces en una verdad común para los colombianos, de esas mentiras que se hacen ciertas tras contarlas mil veces.
Cuenta un poco de esa Colombia de los últimos años, esa misma de los más de 3000 falsos positivos y de la guerra sin cuartel, esa de la seguridad democrática, que pasaba por encima de quien sea en su pacificación, que más que cualquier forma de paz dejó despojos y desplazamientos, esa misma de la que hoy nos quedan muchos obstáculos que superar, obstáculos engendrados en Uribe y su continua verborrea guerrerista, que incendia de odio los corazones de quienes, víctimas de esa misma propaganda militarista, perdieron en el campo de batalla publicitario, donde se legitima la guerra por la guerra misma, donde se hace de la muerte un negocio.

Hoy está en marcha una mesa de negociación que aspira poner fin al conflicto armado de más de medio siglo en Colombia, pero los restos de este modelo guerrerista atacan constantemente, impulsados por para quienes la guerra sigue siendo un buen negocio, y aprovecharán cada combate, cada muerto y cada tiro para difundir su culto a la muerte. La respuesta de los Colombianos que construimos paz debe ser contundente, cómo la movilización popular del 9 de Abril, se debe exigir un cese bilateral, que no permita difundir la propaganda guerrerista, que permita las transformaciones culturales necesarias para la construcción de paz; pero sobretodo, exigir una paz con justicia social, que cambie las condiciones de los colombianos por unas más dignas, que no permita que se ponga al pueblo a combatir contra el pueblo, que nunca más deje que la muerte y la guerra sean el temor de muchos para el negocio de pocos.