20 de agosto de 2015

50 años después: El MIR Chileno



En agosto de 1965 en condiciones de clandestinidad el Movimiento 3 de noviembre (M3N), Vanguardia Revolucionaria Marxista, el Movimiento Revolucionario Comunista y el Partido Obrero Revolucionario junto con pequeñas agrupaciones de sindicalistas, cristianos radicales y anarquistas realizaron el congreso constitutivo del Movimiento de Izquierda revolucionaria de Chile. Su declaración de principios publicada un mes después iniciaba diciendo “El MIR se organiza para ser la vanguardia Marxista-Leninista de la clase obrera y de las capas oprimidas de Chile que buscan la emancipación nacional y social.” Habían decidido unirse en busca de una alternativa a la izquierda parlamentaria representada por el Partido comunista y el Partido Socialista de Chile, así mismo lo hicieron para dejar de lado los debates Pro-Chinos y Pro-Soviéticos que por aquel tiempo parecían ser lo único que ocupaba las agendas de la izquierda a nivel mundial. Conformado principalmente por jóvenes de menos de veinticinco años que se dejaron contagiar por la ilusión y el optimismo generado a partir del triunfo de la Revolución Cubana, el MIR adoptó las tesis del guevarismo y entendieron que su objetivo no era sólo la construcción de un Estado socialista que mejorara las condiciones laborales de la clase trabajadora, el proceso revolucionario al que le apostaban tendría que pasar necesariamente por la construcción de nuevos sujetos, de la mujer y del hombre nuevos. Por eso, y a diferencia de los partidos comunistas tradicionales, ellos apuntaron a la construcción de cuadros políticos que no solamente sirvieran para la consolidación de la estructura partidaria hacia adentro, sino que pudieran insertarse en las comunidades y mejor aún salir de ellas para desarrollar la tesis del poder popular, la lucha y el empoderamiento desde abajo, por eso con el paso de los años no fue únicamente la sigla del MIR abarcando todos los espacios, fue también el Movimiento de Trabajadores Revolucionarios (MTR), el Movimiento Universitario de Izquierda que pasaría a ser el Frente de Estudiantes Revolucionarios (FER), el Movimiento de Campesinos Revolucionarios (MCR) conformado también por indígenas mapuches y el Frente de Mujeres Revolucionarias (FMR) que desarrollando trabajo clandestino crecieron de tal manera que hicieron que la misma conducción del MIR se replanteara sus tesis políticas para que no fueran los campesinos, estudiantes, mujeres y los intelectuales los que debían seguir a la clase obrera como la conductora de la revolución, el proceso revolucionario debía ser conducido por todos los pobres y por los que quisieran que la situación fuera completamente distinta, más digna, más justa. En sólo cinco años el MIR pasaría a ser un protagonista de la vida política Chilena, una organización político militar que tomaba tierras, convocaba huelgas sectoriales, era buscada por periodistas de todas partes para escuchar sus planteamientos. 


En 1970 decidieron apoyar el proceso de la Unidad Popular que logró poner a Salvador Allende en la presidencia, sin embargo, durante los tres años que duró su gobierno no fueron un actor pasivo, el MIR conformó el esquema de seguridad personal de Allende, además de eso fueron críticos con la Vía Chilena al socialismo y profundizaron su trabajo en las comunidades y entonces fueron más reclamos, más huelgas, más tomas . Llegó septiembre de 1973 y la historia le daba la razón al MIR, el intento pacífico de Allende había sido aplastado, la dictadura militar golpeó el trabajo que tenían en las comunidades, a pesar de ello, la respuesta que dieron fue “El MIR no se asila”, el trabajo del MIR se encaminaba a reconstruir la estructura partidaria con el único objetivo de hacerle frente a la dictadura, el primer lider mirista asesinado fue Bautista Von Schouwen en diciembre de ese mismo año, en octubre de 1974 Miguel Enríquez moriría en combate, ambos responsables políticos del MIR tenían sólo treinta años. Tras ellos también murieron Luciano Aedo, los hermanos Vergara y más quinientos ochenta miembros y simpatizantes del MIR. 

Su trabajo por ser clandestino no tenía que apartarse de la sociedad, por eso y a pesar de las tantísimas muertes, el MIR seguía presente y cada mes (Si las condiciones lo permitían) bajo las puertas de algunas casas aparecían números impresos de El Rebelde denunciando los atropellos de la dictadura, la crisis económica y dando noticias de la resistencia de muchos grupos a la dictadura.

En 1987 empezó la división del MIR cuando tres sectores se enfrentaron a la hora de decidir el accionar partidario, la declaración de principios no se cuestionó nunca, eran los métodos los que los enfrentaban, fue así como surgió el “MIR Consecuente”, el “MIR Político” y el “MIR Histórico”. La posición de la primera fracción era la de privilegiar la lucha armada sobre cualquier otro método, la segunda fracción proponía dejar de lado cualquier accionar armado para preservar la fuerza, y la tercera planteaba seguir combinando los métodos de lucha de acuerdo al momento político, fue así como a inicios de los noventa y con el fin de la dictadura, el MIR se fragmentaría dando origen al “MIR Ejército Guerrillero- Patria Libre” liderado por el ala “consecuente” del MIR, el ala “política” se plegó al partido socialista y a varios partidos de centro izquierda argumentando que el MIR ya no tenía razón de ser después de la dictadura; llamando a su programa político y a su accionar electoral “Neo-mirismo”. Por su parte la fracción histórica del MIR realiza en V congreso en 1998 que dio origen a la Segunda Declaración de Principios del MIR que no es más que un complemento a la primera declaración de 1965 y en la que llama a otros sectores políticos distintos al Marxismo-Leninismo a la construcción de un país y un continente propicios para la vida digna. Si bien, en la actualidad el MIR no tiene la fuerza que tuvo en su primer momento, sigue siendo un actor político presente en varios sectores de Chile, cabe destacar que el MTR, el FER, el MCR y el FMR siguen existiendo junto con el MIR después de cincuenta años. Además de ser un proyecto querido y respetado por muchas corrientes de la izquierda chilena y latinoamericana 

En la celebración de sus cincuenta años, las divisiones siguen vigentes y el enfrentamiento ahora es por atribuirse la autoridad moral de hablar de la historia del MIR en Chile, desautorizando a quienes hoy hablan de “Neo-mirismo” o así mismo criticando a los que decidieron continuar con el proceso y la estructura histórica del MIR. 

Más allá de celebrar los cincuenta años de un partido político, de una sigla, lo importante debe ser celebrar y rescatar los cincuenta años de un proyecto, de una idea: El mirismo, que no es más que la experiencia de las luchas sociales latinoamericanas articuladas al proyecto socialista, al humanismo y la construcción de nuevas personas para una realidad totalmente diferente.


Perdonarán que este artículo sea una especie de canto a la bandera, un recuento romántico del heroísmo de quienes hicieron y hacen parte del MIR, pero resulta difícil no contar tantas acciones y actitudes loables de un proceso que después de tanto tiempo y en un lugar tan distante sigue siendo un modelo a seguir para tantos jóvenes que soñamos y queremos un futuro distinto.

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