19 de mayo de 2014

¿Qué pasó el 16 de mayo de 1984?




La juventud es terca, la de hoy como la de hace treinta años y de pronto es por eso que buscan que la terquedad y la inquietud se ignore, se supere o se acabe. La juventud es alegre, romántica y soñadora, la de hoy y la de hace treinta años, y quizás esa sea razón suficiente para acabarla, bien sea con la rutina o con la tristeza. A veces los jóvenes no se dejan ganar y entonces persisten en su inquietud, en su alegría, en su espontaneidad, en su romanticismo y en ese dolor de mundo que quieren remediar de cualquier manera, es ahí cuando la juventud se vuelve molesta porque ya no basta la rutina, la distracción o la tristeza para tenerla controlada; entonces la muerte es una alternativa sensata, razonable y posible dentro de la mente de unos cuantos. ¿Qué pasó el dieciséis de mayo de 1984? ¿Quiénes intentaron acabar con la felicidad y la esperanza? La herida que el terror abrió en las paredes de esta, la Universidad Nacional, que ha sido tan grande y tan profunda. Aún nadie sabe qué fue lo que realmente ocurrió, nadie sabe en qué momento la dignidad se convirtió en delito,  nadie sabe con certeza qué ocurrió, porque no nos lo han permitido y quienes saben no se atreven a decirlo, de pronto esperando que el silencio cobarde haga que de una vez por todas la gente olvide aquella fecha.

De esos días dicen que en Cali Chucho León Patiño respondiendo a esa condición inherente de los jóvenes decidió pedir condiciones dignas para poder estudiar, y esa fue la excusa suficiente para silenciarlo. Entonces en Bogotá, decidieron repudiar la muerte del joven, pidiendo también lo que él pedía, porque en este país tan grande y distinto, los jóvenes casi siempre sufrimos lo mismo. Pero si un joven digno les era incomodo, más de cien eran insoportables. Por esa razón el miedo dio la orden a la policía  y el ejercito que entraran y acabaran con todo lo que pudiera incomodar; así lo hicieron, la orden se llevó a cabo, tan bien ejecutada que treinta años después no sabemos cuántos jóvenes dejaron de serlo, bien fuera por la muerte que los encontró después de las tres de la tarde o por ver el fuego abierto contra sus compañeros de clase.
Sin embargo, la juventud es terca, la de hoy como la de hace treinta años y de pronto esa es una razón suficiente para no olvidar el cruel intento fallido por acabar con los sueños, las dignidades y las rebeldías que recorrieron los pasillos de esta universidad, por recordar a esos compañeros y compañeras que tuvieron que ser jóvenes para siempre, sólo porque a unos pocos les parece molesto que nos duela el mundo, que no nos conformemos con lo que se nos da y queramos construir vidas nuevas y mejores para todos.

No queremos dar la historia oficial de aquel día, porque no hay memoria oficial y porque no la tenemos, por eso hoy nos preguntamos y les preguntamos a ustedes para que por fin nos respondamos ¿qué pasó el 16 de mayo de 1984? ¿Qué pasó esa tarde que aún hoy el miedo sigue rondando?   ¿Qué pasó ese día que ellos no se atreven a recordar ni nosotros a olvidar?