21 de mayo de 2013

Relatoría de la Asamblea Constituyente en la Universidad Nacional



Relatoría mesa de autonomía y democracia
Debate por la constituyente universitaria
Lunes 20 de mayo de 2013
Campus Bogotá, Universidad Nacional


Diagnóstico inicial:

La universidad está pasando por una situación de crisis en varios aspectos que impiden el desarrollo de la vida digna por parte de la comunidad, podríamos enumerar como razones de esta crisis la situación financiera, de infra estructura, de una pésima política de bienestar universitario, acompañado de la poca voluntad por parte de la institucionalidad y del gobierno por solucionar los problemas existentes.

Hace menos de un año fue elegido por el CSU sin tener en cuenta la decisión de la mayoría de estudiantes que querían a Leopoldo Munera como su rector, a Ignacio Mantilla y esté escogió como lugar teniente en la sede Bogotá a  Diego Hernandez, ambos han conformado una dupleta anti democrática, conciliadora con los intereses de gobierno, derrochadora de dinero y que señala, sataniza e invisibiliza las propuestas e iniciativas de los distintos sectores dentro de la universidad; por está razón los trabajadores, estudiantes y algunos profesores  han tenido que recurrir a vías de hecho para exigir mejores condiciones y luchar por lo que se les ha negado o se les ha arrebatado.

Actualmente se suma a los múltiples pleitos con el rector y el vicerrector de la universidad, su posición tan tibia frente a la propuesta de renovación urbana con la que se le van a expropiar terrenos importantísimos a la universidad sin aprobación de la comunidad universitaria y por otro lado su discurso tan demagógico , cooptando sectores del estudiantado con la propuesta de estampilla para la UN, que en pocas palabras son solo unos rublos más para la universidad sin tener en cuenta la raíz del asunto ante la falta de responsabilidad del gobierno para responsabilizarse por la financiación de la educación pública y también la manera en cómo se administran los recursos en la universidad, donde si hay para tarimas los viernes, para sillones de plumas, según Diego Hernandez para “acercarnos con la ciencia y el conocimiento europeo y gringo”, pero no hay para residencias y cafeterías universitarias, ni para arreglar los edificios que se están cayendo, ni para resolver la exigencia del aumento del 30% de los trabajadores, ni para nada que exija la comunidad; toda esta situación da cuenta que lo que se requiere para solucionar la crisis pasa por el cogobierno universitario, por la participación de las mayorías y el empoderamiento de estás para orientar el rumbo de la universidad,  puntos que recoge la constituyente universitaria.

Fraccionamiento del estudiantado:

A pesar de que la crisis actual nos toca a todos, el movimiento de la universidad pasa por un letargo que ha impedido frenar de la manera más contundente las iniciativas anti democráticas del gobierno y en ciertas ocasiones hasta patrocinarlas.

Contamos con los acumulados de la propuesta de la MANE frente a un nuevo sistema de Educación superior, con los múltiples foros que se han hecho sobre la propuesta de renovación urbana, con las denuncias frente al nuevo sistema de admisión, con la propuesta de Aspu frente a la financiación de la universidad pública, con los diagnósticos que los distintos sujetos hacen visibles con chapolas, murales, publicaciones en internet, pero a pesar de todo esto nos hemos quedado cortos en el accionar; las mesas locales son espacios donde la gente participa cada vez con menos fuerza, las representaciones estudiantiles son vistas como cargos “con prácticas electoreras” que no consigue darle frente a las intenciones que representan, las iniciativas de izquierda son satanizadas por sectores de la derecha que a partir de la burla y la sátira no dan oportunidad al debate, y las propuestas y campañas no son asumidas colectivamente desde el ánimo de la unidad.

En estos términos, parece que el fraccionamiento y la falta de debate viene a ser el mayor enemigo que ha evitado luchar con fuerza por nuestra nacho y por ende se hace necesario la dinamización de nuevas dinámicas que re oxigenen las ya existentes (sin desconocerlas) y que tenga en cuenta las propuestas e ideas de toda la comunidad sin importar su ideología política, estamento al que represente o la manera en cómo desarrolla su accionar para defender la universidad (ya sea con la clandestinidad, por medio de la representación, con el arte, etc.)

Qué hay que hacer:

Para el real empoderamiento de la comunidad universitaria es necesario pasar por un periodo en el que se ejerza un poder destituyente, de rechazo y negación frente a la institucionalidad existente, de exigencia de la renuncia de Mantilla y de construcción de una iniciativa distinta, que llame al conjunto de la universidad, para gobernar de una manera distinta, desde abajo y teniendo en cuenta las intenciones e iniciativas de las mayorías.

Este periodo destituyente es un momento que pasa por la iniciativa de todos -organizaciones clandestinas y amplias, artistas, representantes estudiantiles, profesorales, de trabajadores-, desarrollando movilizaciones, actividades, vías de hecho que den muestra puertas pa fuera, pero también puertas pa adentro que aquí no queremos que gobierne el rector, que la que va a gobernar va a ser la comunidad.

Se hace el llamado a toda la comunidad que desde la consigna de constituyente universitaria nascan todas las iniciativas posibles, que deseen realizarse para cumplir con esté fin.

Cómo hacerlo:

Está visto que el simple diagnostico o la eterna solución estudiantil de crear comisiones para todo, no es la respuesta para destituir a Mantilla y constituir el cogobierno universitario. Por eso es necesario empezar a explorar las dinámicas asamblearias, triestamentarias, no solo cuando ya nos cogió la tarde sino como una dinámica permanente; enriquecer el contenido para próximos eventos de este tipo, desarrollar ejercicios de discusión y debate donde la pluralidad y la participación sea la consigna, visibilizar constantemente a la universidad lo que se está desarrollando, abrir escenarios mucho más efectivos de comunicación entre la representación estudiantil y profesoral y el resto de la universidad y construir un accionar que trascienda la denuncia.

Qué lograremos:

La universidad pública, querámoslo o no, responde a los intereses del sistema capitalista, de otro modo no existiría o como hemos visto se reacomodaría a las intenciones más actuales, por eso el papel de gobernar nuestra universidad solo es un primer paso para ponerla al servicio de nuestro pueblo; ya que se requiere un cambio radical en el sistema para poder transformar radicalmente la educación, sin embargo de gobernar nosotros nuestra universidad podremos mejorar muchos de los ámbitos flojos en estos momentos y exigir con mucha más fuerza al gobierno que responda con lo que no cumple, administrar de una mejor manera la universidad -para responder por el bienestar de todos- y hacer partícipe a la comunidad de las decisiones frente a la misma.
Actualmente el conocimiento llega para nutrir el capital y esto se ha convertido en un requisito para podernos graduar, esto es algo que debemos rechazar, ya que el conocimiento que estamos construyendo en la universidad no está llegando al pueblo. Por ende, la investigación, la pedagogía, etc. debe cambiar de manos y en esta labor está nuestra tarea.