8 de agosto de 2011

EL CAPITALISMO NOS GOLPEA A TODOS: CRISIS EUROPEA


La crisis del 2007 que estalló cuando la burbuja inmobiliaria reventó, causó destrozos incalculables en la economía mundial, ningún país se salvó, e incluso Colombia se vio envuelta en las medidas de recesión para sobrellevar la crisis,  muchos de los países se vieron inmersos en medidas que no fueron funcionales y por el contrario, gestaron una nueva crisis, que se comenzó a manifestar a mediados del 2010 principalmente en países de la unión europea, como lo son España, Grecia, Irlanda y Portugal; pero  ese estado de crisis actual de estos países, no solo responde a variaciones financieras  de especulación en la banca si no también a una serie de factores políticos enmarcados en políticas neoliberales de acumulación de capital en las manos de la clase dominante, la reducción del gasto social, la venta de las empresas públicas y la total desregulación del mercado laboral son una clara muestra de que la crisis la deben asumir los trabajadores y las capas bajas de la sociedad.
En el caso puntual de Irlanda y Portugal, estos paises desde la década de los 70 se han visto  bajo la implementación de políticas neoliberales de poca inversión estatal, de reducción salarial que conllevaba al endeudamiento familiar con  los bancos  estatales que para solventar la demanda financiera a su vez se endeudaban con bancos franceses, alemanes y británicos incrementando rápidamente la  deuda privada y creando una cortina de humo de un falso desarrollo, además del no cumplimiento de la actividad redistributiva que debería ser impulsada por el Estado y el debilitamiento de la clase trabajadora  por las altas tasas de desempleo; estas políticas neoliberales han ido poco a poco arrastrando a Portugal y a Irlanda al endeudamiento para solventar parte de la deuda privada con el fin de evitar una depresión económica, lo cual llevo a que parte de la deuda privada se convirtiera en deuda pública y redujera las posibilidades de inversión social. Con el alto nivel de endeudamiento estatal las calificadoras de riesgos colocaron a estos países en la mira de la descalificación paulatina afectando las dinámicas de los mercados  y haciendo que lo bonos  adquiridos  con los bancos tuvieran que incrementar los porcentajes de los intereses para pagarlos, haciendo cada vez mas impagable las deudas adquiridas.
Portugal desde marzo de 2010 a implementado  Programas de Estabilidad y Crecimiento, que se han basado en el incremento del IVA, disminución de sueldos para los funcionarios públicos, limitación de beneficios fiscales  y reducción de la ya mínima inversión social, los cuales no han arrojado los resultados esperados para la contribución al pago de la deuda; con un lato nivel de endeudamiento de los cinco bancos portugueses importantes, las calificadoras optaron por bajar de categoría a estos bancos.
En abril del 2010, el ministro de finanzas y el primer ministro portugués consideran que la crisis estaba tocando fondo y que  era necesario pedir al fondo de ayuda de la unión europea, para poder sobrellevar las cargas económicas adquiridas, tras diversos análisis, la UE aprueba un plan de rescate para Portugal por 78.000 millones de euros al 5.5% de interés fijo, lo cual le podrá dar a Portugal mayor liquidez. Tras este programa de rescate, los diversos bancos  portugueses siguen con una deuda altísima lo cual genera que las calificadoras en las últimas semanas haya declarado las deudas portuguesas como bonos basura casi impagables; agudizando así la ya difícil situación portuguesa.
El poder del sector financiero y la debilidad del estado portugués son  la principal causa de la situación actual, la adopción de medidas neoliberales han sido el hundimiento y agravante de la crisis, a esta no se le puede responder con  mas políticas neoliberales de empobrecimiento de la clase trabajadora quien en ultimas está pagando la deuda privada con la disminución de sus salarios, la múltiple oferta de sus empleos y la inestabilidad de estos, la eliminación paulatina de la inversión social, dejando las responsabilidades estatales como la salud en manos de empresas privadas que convierten los derechos en servicios inaccesibles.
Por último, vemos que esta crisis debe llevar a que la gente se organice y logre darle una salida a la crisis, pero no una salida neoliberal o capitalista sino una salida donde las consecuencias no las sufra el grueso de la población sino sus verdaderos culpables.