5 de marzo de 2014

CHÁVEZ, COMANDANTE, AMIGO!



"Los que mueren por la vida, no pueden llamarse muertos..." 

(Alí Primera) ¡Vivirás por siempre, Comandante! ¡Te hiciste inmortal!

Hugo Rafael Chávez Frías (1954 - 2013)


Chávez cumplió su palabra. Con su muerte, hace un año ya, no se fue, se multiplicó en millones de venezolanos, de latinoamericanos que asumieron el compromiso de continuar su legado. Su amor por la historia, su pasión por el béisbol, su carácter jovial, su lucha ante las injusticias, su verbo encendido y beligerante, son un fertilizante para cada pedacito de tierra desde el sur del río Bravo hasta la Patagonia.
Ese estadista e intérprete de las realidades del mundo, sigue siendo respetado por sus detractores y opositores, admirado hasta la huesos por cada una de las personas de buena voluntad, de quienes creen, gracias a él, en que un mundo mejor sí es posible.

Chávez partió la historia en dos mitades y con él hubo un antes y un después. Le dio voz a quienes no la tenían, le dio la dignidad a miles de hombres y mujeres que asumieron el compromiso de fundar una Patria nueva con todas y todos y para todas y todos.

A un año del suceso, trágico y algo prematuro como quiera que se mire, quizá ahora entendemos mejor que los grandes mitos emergen en verdad de los hombres más sencillos y normales, de esos pocos como él, capaces de entristecerse en público, de contar riéndose sus urgencias gástricas, de bromear sin arrogancia con un campesino, de enternecerse con el juego de un niño, de abrazar a las hijas con toda la fuerza de su pecho. De esos pocos como él, capaces de disfrutar al máximo un partido de pelota (béisbol), de bañarse con placer de masas sudorosas y antes apartadas, de regañar sin pelos en la lengua a un ministro, de pedirle a Dios, con lágrimas, que lo hiciera sufrir pero que no se lo llevara tan pronto, capaces de convertir un “por ahora” en un para siempre, de cantar el Himno con la garganta y con el alma.

Imperdonable sería, no extrañar al estadista brillante y latinoamericanista por excelencia, al soldado eterno, al Presidente que refundó a un país. Pero, si Chávez fue adoración para millones, es porque sus ideas políticas se conjugaron con las virtudes y defectos del ser humano. Y su vida pública se hizo de forma tan trasparente que era una vida colectiva. Jamás fue irrealidad, paraíso apartado, líder remoto. Fue gente, palabra desbordada, gesto, deseo, imperfección, tenacidad, carne, sabiduría, verso y ¡pueblo!

Chávez vino del abrazo a un pueblo, de lo imposible y lo posible, de la magia. Por eso hoy miles, cuando les he mirado a los ojos en su patria, me dicen con orgullo incontenible que le tocaron la mano una vez, o que estuvieron frente a su mirada en algún escenario, o que se encantaron oyéndole el verbo y las ocurrencias a corta distancia.

De ahí que, como nos contó hace poco el presidente Nicolás Maduro, cuando aquel martes nefasto se anunció que se iba a dar la noticia en cadena nacional de radio y televisión, muchos camarógrafos se desmayaron al instante. Y por eso, enseguida, un pueblo se volcó a las calles para decirle que seguiría sus pasos hasta la muerte misma, conocidos y desconocidos se abrazaron fuertemente, y una patria en llama viva se conmovió en todas sus esencias.

Pero al final queremos decirle comandante, donde quiere que se encuentre usted, que nosotros lo jóvenes del mundo ¡Lo extrañamos!, queremos decirle que su ejemplo y moral alta siguen vivas en cada uno de nosotros, que a pesar de que los medios nos lo quieran arrebatar asiéndolo pasar como un loco, para nosotros usted siempre será nuestro comandante y nuestro amigo.


* Chávez, comandante, amigo - Ali Primera-:  http://www.youtube.com/watch?v=jVt253Swatg

*Las fotos son tomadas y forman parte de la exposición "De tus manos brota lluvia de vida", de Rolbis Llacer, que se exhibe en el Memorial José Martí, en la Habana, Cuba desde el 4 de marzo.