2 de abril de 2014

Reflexión sobre la LIBERTAD DE EXPRESIÓN en Colombia y Venezuela y la Situación del Rapero español Pablo Hasél.




Hoy en Caracol Radio (Emisora Colombia privada) hablaba el ilustre y siempre certero periodista Darío Arizmendi sobre la situación de unos camiones cargados con 52 toneladas de papel que salen de Cartagena rumbo a Venezuela para abastecer a los diarios El Nacional, El Impulso y El Nuevo País, diarios no oficialistas, en el marco de una campaña de claro apoyo de la derecha colombiana a la derecha venezolana titulada muy convenientemente "Todos somos Venezuela. Sin libertad de prensa no hay democracia". 

Pero al mismo Tiempo en España condenan a dos años de prisión al rapero y activista de izquierda Pablo Hasel, acusado de apología al terrorismo. Dicen –quienes no conocen- que en Venezuela no hay Libertad de Expresión, que hay escasez de muchos productos y que por eso el pueblo ha salido a las calles a protestar, lo cual es mentira y fuese así, serian cosas de poca monta aquí en Colombia, pues aquí realmente sí que violan el derecho a la Libre Expresión (Véase grafitis en la calle 26) y la gente no sale a peliar el “desabastecimiento” que hay en sus neveras, aquí se pelean cosas mucho más serias como el derecho a la Salud y la Vida Digna, como el derecho a la Educación de calidad y gratuita, el Derecho a la Tierra y al Territorio, y nos podríamos quedar aquí poniendo cosas en la lista, además resaltar que estos derechos fueron otorgados a los venezolanos hace ya bastante tiempo, pero vale la pena recordar y enfatizar que para el señor Arismendi y la gran mayoría de “gurus” periodísticos colombianos, esto no tiene trascendencia y es mejor contar que no hay papel para seguir mintiendo en Venezuela.

Hay que decir también que si en algún lugar existe la libre expresión, es en la República Bolivariana de Venezuela y nos parece muy pertinente recomendarles este artículo del compañero Luis Britto García, admirable pluma del portal Rebelión, Además del libro que es del dominio público, y cuya exposición rebasaría de los límites de esta publicación es el libro Dictadura mediática en Venezuela: Investigación de unos medios por encima de toda sospecha (Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información, Caracas, 2008).

Desde la época del comandante Chávez los medios de la oposición han hecho lo que han querido e incluso el gobierno abrió espacios de debate con ellos. En España, el 22M convocó movilizaciones masivas en contra del gobierno que fueron reprimidas brutalmente. La diferencia aquí es que mientras en Venezuela las
clases medias, una minoría al lado de las clases populares, ampliamente beneficiadas por el gobierno, intentan desestabilizar el país, las clases populares españolas salen a las calles a exigir un poco de dignidad, el fin de los desahucios, el fin de las ayudas a los bancos, el fin de la corrupción, e incluso el retorno de la III República. Cuando los venezolanos de clase media estén en los zapatos de los españoles, o de los colombianos, gozando de las "maravillas" del neoliberalismo, del capitalismo, verán que esa libertad de la que están hablando no corresponde al derecho que tienen los individuos y los colectivos a despegar sus potencias sin impedimentos exteriores, sino a su derecho a expresar sus potencias económicas sin intervención del estado, y a ser iguales en función de la libre empresa.

De esta manera nos hemos permitido republicar el artículo que esboza la situación que vive en estos momentos el compañero Hasél, publicada en el portal Euro Press:

PABLO HASÉL: "ME HAN CONDENADO A DOS AÑOS PARA ASUSTAR A OTROS JÓ-VENES"



El rapero ilerdense Pablo Rivadullo (conocido artísticamente como Pablo Hasél) se ha convertido en uno de los nombres de la jornada al ser condenado a dos años de prisión por unas canciones difundidas en internet en las que deseaba que se cometieran atentados contra representantes del PP y PSOE y elogiaba a miembros de los GRAPO, ETA y otros grupos terroristas.

En sus canciones, Hasél elogiaba la trayectoria del líder de los GRAPO Manuel Pérez Martínez, alias 'Camarada Arenas', al que llegaba a calificar de "héroe". "Prefiero grapos que guapos --decía--. Mi hermano entra en la sede del PP gritando ¡Gora ETA! A mí no me venden el cuento de quiénes son los malos, sólo pienso en matarlos".

Hásel, con 45.000 seguidores en Twitter y 16.000 en Facebook, tiene un indudable peso en las redes sociales, las cuales ha sabido aprovechar para difundir sus creaciones y obtener la repercusión a la que aspira todo artista.

Tras conocer la sentencia, Hasél ha utilizado Twitter para responder a la sentencia de la Audiencia Na-cional: "Estaba cantado, querían dar un castigo ejemplar y me han condenado a 2 años de prisión por hacer canciones, lo que pedía la fiscalía, no han rebajado ni unos meses para lavarse la cara. No entro esta vez a falta de antecedentes penales pero a la mínima me como los 2 años y lo que me caiga sumado".

En esta línea, el rapero recuerda que el 29 de este mes tiene otro juicio denunciado por el PP por "supuestas amenazas y ataque a su sede", por lo que recalca que "si lo pasan por lo penal" entrará en prisión "seguro".
"No sólo me han condenado a 2 años para asustar a otros jóvenes, también para echarme para atrás en mi militancia. Es su último aviso: si no te acobardas a la próxima entras. No les bastaba con haber registrado mi domicilio llevándose multitud de cosas ni con tenerme detenido un día, esas bestias fas-cistas no tienen escrúpulo alguno si de represión se trata", destaca Hásel.

"ME HE ENTERADO POR LA PRENSA"

 Asimismo, el músico lamenta haberse "enterado por la prensa" y que no hayan comunicado antes la sentencia a su abogado. "Tengo que enterarme por la prensa burguesa y manipuladora de la condena. Y siguen mintiendo diciendo que apoyo a Al Qaeda cuando en el juicio quedó demostrado que era total-mente falso".

"Sólo me hubiera librado de una condena así, dejarme llevar por el camino al que me quería llevar la fiscal, el de la condena de la autodefensa armada. Pero antes muerto, ya le recordé que como comunista hablo en mis canciones de la lucha armada de la que tanto hablaron los clásicos del marxismo, el Che, etc. ¿Acaso dejan otro camino para acabar con las injusticias, con el genocidio diario de inocentes que supone el capitalismo?", plantea.

Hásel prosigue su defensa afirmando que contrariamente a lo que afirma el juez, sus canciones no inci-tan al odio, sino "al amor a los oprimidos, es decir, a la inmensa mayoría de la humanidad".

"Agradezco las muestras de solidaridad y vuelvo a recordar que los juicios no pueden aniquilar la lucha por la dignidad. Seguramente acaben encerrándome en prisión como a tantas luchadoras más, pero jamás acabarán con estas justas ideas y no me cabe duda de que tarde o temprano venceremos y ya nadie volverá a ser condenado por gritar la cruda realidad", sentencia.

LIBERTAD A PABLO HASÉL Y A TODOS  LOS/AS  PRESOS/AS POLÍTICOS/AS