28 de mayo de 2012

ATENTADO CONTRA SINDICALISTA EN CALI



El suceso  ocurrió el pasado miércoles 24 de mayo a la media noche cuando al parecer ingresan dos hombres a la residencia del sindicalista Adolfo Devia Paz, Vicepresidente de la Unión Sindical de las Empresas de Cali, a quien estaba dirigido el atentado. Afortunadamente salió ileso del cruce de fuego que sucedió entre los atacantes y sus escoltas, lamentablemente su hermano falleció y resultaron heridos un escolta, la esposa y la hija de tres años del sindicalista. Las autoridades no tienen aún claro cuales fueron los motivos del atentado. Por el momento sus investigaciones llevan a que uno de los atacantes resulto herido por algunos disparos y quien en la madrugada del jueves fue encontrado y detenido en un hospital.

Este suceso se suma nuevamente a los múltiples atentados que han ocurrido siempre en las diferentes centrales sindicales de Colombia, quienes exigen y esperan que el gobierno les otorgue más seguridad a sus familias y a ellos mismos. Pero ante estas peticiones, el Gobierno ha demostrado que no pone la mayor importancia, sino que colabora con impunidad y en la mayoría de veces por parte de sus funcionarios en la realización de estos sucesos.

Es de saberse que estos hechos no son relevantes para los grandes medios de comunicación, ya que no es el atentado pasado de Fernando Londoño, exministro de Interior y Justicia, persona que como sabemos, durante su cargo en el gobierno de Uribe, adquirió indebidamente 145 millones de acciones de la firma Invercolsa y quien fue inhabilitado para ocupar cargos públicos.

Es importante saber que las amenazas y las muertes de sindicalistas no cesan de presentarse y de crecer continuamente, sino que es el diario vivir de ellos. El estado colombiano quien actúa a través de sus secuaces asesinos para el estrangulamiento de los derechos de sus trabajadores, que no pregona para su protección, ni notifica el suceso ante la opinión pública, ni hace el llamado para aumentar la seguridad y la vida de los sindicalistas, lo hace ver sencillamente como un enemigo determinado y declarado de toda protesta y lucha laboral por la mejora de condiciones de vida de la clase trabajadora colombiana. Por estas mismas causas hay que tomar medidas para que esta impunidad no se trague las voces de los trabajadores y de los luchadores de un mejor mañana por el simple hecho de denunciar y tener un poco de esperanza ante la arriesgada labor de un sindicalista.