28 de mayo de 2012

¿Seguro de desempleo?



El Ministro Rafael Pardo radicó hace unos días un proyecto de ley para crear un seguro de desempleo en Colombia, sin embargo para su financiación no se contempla un aumento de aportes por parte de los contratantes ni del gobierno lo cual hace que dicho seguro se subsidie íntegramente por los trabajadores y las cajas de compensación.

El desempleo ha sido un problema constante en Colombia, las organizaciones de empresarios atribuyen este problema a la baja productividad y al elevado costo de la mano de obra, por lo cual siempre han intentado eliminar los derechos laborales y los sindicatos.

Ahora bien hace unas semanas se radicó un proyecto de ley que busca crear un subsidio de desempleo, dicho proyecto se da en el marco de un boom de créditos de consumo en los estratos más bajos. Dicho subsidio está planteado para que ni las empresas, ni el gobierno pongan un centavo por lo cual plantea una reforma al sistema de regalías.

Las cesantías están destinadas para su uso en caso de desempleo, para comprar vivienda y educación superior, sin embargo con esta nueva ley dicho ahorro se divide en 2 partes cada una del 50% una de las partes estará destinada únicamente para el seguro de desempleo y la otra seguirá el régimen de cesantías normal, lo cual muestra que a menos que un trabajador este empleado hasta su jubilación tendrá la mitad de oportunidades de adquirir vivienda o darle educación a sus hijos.

En la exposición de motivos del proyecto de ley, se muestra que la preocupación del gobierno surge del aspecto macroeconómico, por lo cual plantean que un seguro de desempleo se convierte en una política contra cíclica pues mantiene el gasto en épocas de desempleo, sin embargo al ver fundamentalmente los problemas económicos del desempleo no lo abordan desde un perspectiva social lo que hace que pongan toda la responsabilidad en los trabajadores.

Lo anterior deja ver que el seguro de desempleo está pensado para proteger al sector financiero de un posible incumplimiento de créditos por parte de los trabajadores y que en ningún momento constituye un beneficio para los trabajadores ni sus familias. Otra vez se muestra que nada es gratis en el capitalismo y que con migajas el gobierno y la burguesía pretenden calmar el inconformismo