11 de noviembre de 2012

Contrarrevolución y revuelta en la Universidad Nacional



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Quiero en este escrito acercar los importantes y valiosos aportes del libro de Herbert Marcuse (Contrarrevolución y revuelta) a la Universidad Nacional.

¿Qué ha pasado con la Universidad crítica y preocupada ante la realidad? ¿Se ha cambiado por un cartón, o por un sueldo?¿No es posible salir de las garras del mercado ni intentar cambiar la totalidad? Con respecto a esto, es de vital importancia plantear la manera en que la izquierda (como alternativa ante la totalización de la civilización unidimensional) se enfrente a la realidad de la Universidad.

Contrario a lo que piensan varios profesores, la izquierda no es un pensamiento acabado, anacrónico, minusválido, ni nada por el estilo. Es más constituye la única opción crítica en la actualidad regida por el pensamiento único. Con izquierda no me refiero a masacres en la URSS, a Estados obesos, ni a dogmatismo, la izquierda en la contemporaneidad se convierte en la crítica al modo de producción problemático. No es otra cosa que darse cuenta que el capitalismo tiene TODOS los medios para acabar la pobreza y la miserira en todo el mundo, lo malo es que la pobreza y la miseria son funcionales, eso no nos importa.

Esa es la convicción del revolucionario, a la persona auténticamente de izquierda, los medios por los cuales se le dedique a tal pesquisa podría dar lugar a otro ensayo.

Bárbaro e indignante es levantarse un día y plantarse frente a un computador para ver como la Universidad Nacional ha sido invadida por la irracionalidad del Estado. Se sabe que (hablando en términos de culpa) los causantes del pisoteo del campus son las directivas que no pueden hacerse cargo del problema de drogas en la UN, es más, siguiendo la jerarquía hacia abajo sabemos que son los celadores de VISE, para ellos es funcional el desorden del aquelarre. Empero, para el policía es funcional que se consuma ya que podrá entrar y apalear ánimos de crítica e infudir el miedo, esa es la famosa contrarrevolución. Aquí entra Marcuse, el gran abuelo nos dice, este es uno de los grandes mecanismos de defensa del capitalismo, la acción violenta, y los estudiantes no podemos responder con flores y besos, aunque la ideología dominante lo recalque así.

La integración de todas las esferas a la estructura mercantil, hace que se nos realice (por fuerzas ajenas) una introyección de la lógica del sistema en nuestras cabezas. Estamos configurados cual computador, para ver todo en términos de ganancia y pérdida, en términos de egoísmo y competencia. La competencia es buena en el juego, pero en la vida pudre los cánones de la naturaleza. Como buenos hijos de esta era, por tanto, tenemos la nombrada introyección impresa en nuestro pensamiento, y nuestras aspiraciones están escindidas, son individuales, y se limitan al sueldo de cuando trabajemos.

La introyección radical ha sido conceptualizada por Marcuse como protofascismo, y el protofascismo en la Universidad lo vivimos cada día, cuando una persona se arma de fuerzas para desbloquear un edificio porque le importa pírricamente el problema de el del lado, cuando se quieren pintar las paredes de blanco porque no se ven ordenadas, o cuando se “agrede” a la propiedad, se le “injurea” en lo hondo de su “corazón” y se pega un “grito” de indignación en internet, en espacios de lo más estúpido.

La naturaleza como sujeto de acción se le rebela al mismo capitalismo, mostrando su fuerza desde los problemas del calentamiento global, e incluso nos toma a nosotros como banderas de la rebelión, desde la enfermedad como manifestación de que todo está mal, en el caso de la Universidad vivimos al lado de las ratas y el agua contaminada, y eso no nos importa.

Todo lo anterior constituye la crítica, la crítica a la ideología homogeneizadora dominante, pero ¿Qué hacer?
El movimiento estudiantil debe ser fortalecido, no para aspirar solamente a la ley alternativa que le de soberanía al mismo, sino para formar el gran conglomerado de personas que están convencidas de que no se vive bien cuando un norteamericano consume 10 veces más basura que nosotros. Los estudiantes por ejemplo (y haciendo referencia a Marcuse) tenemos gran aptitud para el arte, y el arte es subversiva en el momento mismo de expresar lo que no cabe en este mundo, por eso la tarea no es solamente volver a hablar con la gente y construir lentamente el movimiento ciudadano, sino que el deber es alzarse con las banderas de la literatura, la pintura, la escultura… en la excelencia, para mostrar lo otro que es posible junto con la fuerza ética, moralmente cercana a la vida.

Por último quiero insistir en que no es posible hacer respetar nuestro campus con abrazos y cariños a policías. En la sociedad orwelliana en donde se nos juntaron sin darnos cuenta los polos (Policía – Universidad) desde los hechos y las palabras (por ejemplo la guerra es paz, y la paz es guerra para Santos), la alternativa no es el simple hecho de la violencia, porque la inmensa fuerza del Estado puede volverse. El derrotero a seguir sin duda es la organización unificada de todo el que no se atreva a seguir respirando en este hueco.
David Palacios