11 de julio de 2012

¿Quiénes son los terroristas?




En menos de dos semanas 3 amenazas han rondado, de parte de las águilas negras, a los sectores populares, sujetos críticos y organizaciones políticas que se mueven y  protagonizan el panorama nacional en un momento de inconformidad del pueblo con el gobierno y de ascenso de las propuestas alternativas que dan pie a la búsqueda de un mundo mejor -como congreso de los pueblos  con el Congreso Educativo y de Paz, la Mane y la construcción de una propuesta de educación superior-.

La primera  amenaza apareció en la Universidad Pedagógica,  dirigiendose  al profesor Renan Vega, organizaciones  y estudiantes de la universidad, alrededor del trabajo que vienen  desarrollando los amenazados  y la visibilización que tienen algunas propuestas en este espacio; si bien no toca a todas las expresiones de la universidad la vemos como un atentando a los sectores más críticos y democráticos, ya que su objetivo fundamental no es simplemente detener la actividad de x o y organización sino transgredir con prácticas y objetivos de la lucha del movimiento universitario;  la manera en como lo hicieron fue a punta de insultos y señalamientos sin ningún piso real ante la carencia de argumentos de oposición a la lucha por un mundo mejor.

 La segunda amenaza se sale un poco de la vida universitaria y vulnera trasgrede a defensores de los derechos humanos participes en las apuestas organizativas populares nacionales –Marcha Patriótica y Congreso de los Pueblos- esta amenaza muy por el contrario de ubicar el accionar de los amenazados en su labor de defensa de los derechos, solo relaciona su participación a otros escenarios de la vida política nacional y de nuevo el madrazo es la única constante.

La tercera amenaza, dirigida a la universidad nacional intenta ubicar todas las organizaciones, más que por un estudio exhaustivo de su actividad porque sus nombres aparecen en las paredes del campus, y menciona algunos nombres (de personas) sin relación alguna con las organizaciones amenazadas. El objetivo de esta amenaza como de todas las anteriores es decir que los tienen ubicados, que blablabla, insistir en que hay que dejar de luchar, sobre todo amedrentar, no escatimar en referentes para asustar a aquellos que agitan las banderas por una educación distinta, por el respeto de la dignidad humana, por el socialismo.

La conclusión en estas amenazas es que a las águilas negras si algo le hace falta es formación;  los elementos que se desglosan pareciesen salidos del primer nombre que se les ocurrió y sobre todo de falta de claridad frente a la lucha popular, ya que los que salen untados (en nombres) no tienen ninguna relación con la actividad que “se les acusa”.  Mas sin embargo no los subestimamos y su actividad no la pasamos desapercibida;  no es la primera vez que este grupo paramilitar realiza este accionar, su actividad terrorista se articula muy bien con la represión sistemática que el estado ha justifica cada vez que una coyuntura muy fuerte se desata (en este caso la lucha por una educación para un país por soberanía, democracia y paz), evidenciada en los campus con la presencia del esmad, militares y  celadores que pareciese trabajaran para pasar informes de inteligencia.

Lo preocupante es que este grupo que ubica a todos los que piensan distinto como objetivos militares, que quisiera que toda Colombia estuviese en toque de queda, que perpetua en un país con tanta historia de lucha y resistencia su discurso del asesino sin ideales, no dé la cara a los que amenaza, que no sepamos dónde están, que crea que le debamos tener temor para desenvolver nuestras vidas, que debamos pensar que el que se la pasa mirando, que el celador que me saluda o el que me trata mal, que el jíbaro de la u, es un enemigo al que no le puedo expresar mi opinión, muy triste sobre todo  en un país donde se promulga la democracia como pilar.

Ante este hecho exigimos a las directivas de las instituciones en las que han surgido las amenazas  y al gobierno en general que se pronuncie en contra, que deje de señalar al crítico y al revolucionario  como el terrorista y ataque a los verdaderos terroristas que no permiten desarrollar la vida política y académica.
Adicionalmente un saludo muy fraternal y el respaldo más profundo a los amenazados, cuentan con nosotros (el periódico) y todos los colombianos que no nos dejamos espantar, más cuando es tan justo nuestro accionar. Le queremos dar un manejo político a esta situación, jamás olvidar y quedarnos callados, mucho menos asustarnos y dejar de pronunciarnos, vamos a señalarlo, repudiarlo y continuar actuando.