26 de agosto de 2012

Drogas, robos, cámaras de seguridad y VISE





En el 2011 la empresa de seguridad VISE le costó a la universidad 534´060.902 millones de pesos por mes, esta cifra aumentó en un 4% para el 2012, ahora bien, como se puede ver en la imagen, la labor principal de la empresa es salvaguardar todos los bienes de la universidad. Sin embargo han sido varias las denuncias sobre  agresiones y  seguimientos a estudiantes; mientras que la venta de droga y robos dentro del campus siguen en aumento.

EL TRABAJO DE VISE

En el tiempo que  VISE ha durado en la universidad se han dado varias denuncias por no cumplir con el contrato, es el caso del programa BICIRUN en el cual la universidad invirtió más de 600 millones para mejorar la movilidad en el campus con bicicletas gratuitas y luego se demostró que  varios vigilantes ayudaban a robar las bicicletas.

Un caso más reciente es la prueba del seguimiento a estudiantes por parte del grupo de vigilancia que se demostró a partir de las minutas de los vigilantes, en las cuales se anotaban las actividades de  los representantes estudiantiles.

El hecho anterior se suma al proceso  disciplinario que se abrió contra un vigilante por no entregar a la policía a un grupo de estudiantes que se encontraban con el rostro cubierto.

SOBRE LAS CÁMARAS

Hace un año las directivas de la Universidad Nacional hicieron una millonaria inversión en cámaras de seguridad, sin embargo han aumentado el número de robos y cada día es más la cantidad de drogas que ingresa a la universidad, entonces ¿para qué son las cámaras?

Las cámaras forman un circuito cerrado que cuida la entrada a los edificios y las principales vías de acceso, sin embargo no hay ninguna cerca a los principales lugares donde las mafias de jibaros venden droga.
Acceder a las grabaciones de seguridad para saber quien te robó la maleta, el celular o hasta el carro es prácticamente imposible, ni siquiera la seguridad de la UN tiene acceso.

SOBRE LAS MAFIAS Y LA DROGA

Es normal encontrar los viernes grupos de vigilantes esculcando maletas para decomisar drogas y trago en las entradas, pero es también normal encontrar dentro personas que venden dichos artículos bajo la mirada de los vigilantes, es decir la política es cómpralos adentro.

Poder controlar el mercado de estupefacientes en la universidad ha sido uno de los objetivos de los grupos paramilitares que operan en la ciudad, así se logra convertir a la universidad en una olla y eliminar poco a poco los espacios de debate.

 LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA
Los trabajadores, profesores y estudiantes se han visto afectados por el micro tráfico dentro de la universidad, los jibaros cada vez utilizan nuevos métodos para ganar mercado y espacios. Convirtieron los campamentos estudiantiles, formas de construcción  política que aprovechaban las noches para debatir y convivir,  en fiestas llenas de excesos como el Aquelarre donde incluso se han presentado muertes por sobredosis y violaciones; usan engaños como  las llamadas pruebitas que buscan enganchar nuevos consumidores.

Frente a esto la comunidad estudiantil no se ha quedado callada se ha manifestado de diversas formas a pesar del riesgo que se corre al enfrentarse a estas redes. El caso más reciente es el del grupo de estudiantes encapuchados que interrumpieron el concierto que se realizó el 24 de agosto en la Plaza Che para dar un mensaje a los estudiantes; NO CONVERTIR EL CAMPUS EN UNA “OLLA”; apropiarse de nuevo de los espacios de la universidad expulsando a jibaros y paramilitares de la universidad pública.