6 de agosto de 2012

Muertes y amenazas en la lucha indigena.


Fuente Fotografía: Diario del Huila

La lucha de los pueblos indígenas del Cauca basada en los principios de Unidad, Tierra y Cultura, viene haciendo un llamado desde hace varios años para que los diferentes grupos armados instalados en sus territorios se retiren, y de esta forma no vulneren más sus derechos civiles y colectivos, den cumplimiento al principio de distinción y no se ponga más en riesgo a la población en medio del conflicto armado, ha recibido como respuesta amenazas y asesinatos a líderes e integrantes de sus comunidades.

El día de hoy 6 de agosto fue asesinado el comunero Aldemas Pinto, en el municipio de Caloto,  cuando desconocidos en motocicleta dispararon contra él y otros dos comuneros,  quienes resultaron heridos. Se suma a este hecho las amenazas de muerte contra los líderes indígenas: Feliciano Valencia vócero político de la ACIN, Luis Alfredo Acosta líder de la Guardía Indígena, entre otros. La ACIN y el CRIC han hecho la denuncia pública de estos hechos, en los que han aparecido panfletos en los municipios de Santander de Quilichao, Caloto, Corinto, Miranda y el resguardo de Tacueyó, Toribio y San Francisco, firmados a nombre de grupos paramilitares como  las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). 

Nos pronunciamos para rechazar estos hechos, así como la campaña de estigmatización y acusaciones infundadas de los diferentes medios másivos de comunicación, el gobierno,  y la organización paralela OPIC creada y agenciada desde la derecha de este país, pues con sus declaraciones  lo único que logran es alentar y promover más este tipo de actos criminales, racistas y genocidas. El Estado colombiano y los dueños del poder son y serán los únicos responsables de lo que suceda con la vida e integridad de estas personas y el pueblo Nasa, así como de todos los pueblos indígenas en el país.

 A pesar del dolor y la profunda tristeza de perder a sus parientes, compañeros, amigos y familiares, la comunidad indígena responde con una magnánima resistencia y fuerza a las posiciones que estigmatizan su lucha y crean un clima de arrasamiento y aniquilación,  dejando sumida a la población indígena en medio del conflicto armado, el abandono social y político, llevándose con su ferocidad la vida de miles de personas que tienen el anhelo de vivir en armonía, paz y justicia en sus territorios ancestrales. 

El pueblo Nasa no dejará de movilizarse y actuar para exigir y dar cumplimiento a sus derechos, el viernes se movilizarán, y la minga por la paz seguirá andando la palabra, y estas acciones deben ser acompañadas y apoyadas por los demás sectores sociales y actores que estamos interesados en la construcción de una ruta hacia una nueva sociedad, donde la paz no sea un concepto abstracto sino un hecho concreto basado en la justicia social, y en la que se encuentren todas las posturas que buscan acabar con las relaciones de opresión y dominación.