18 de abril de 2012

En Estados Unidos el sistema educativo también está en crisis.


El gobierno pretende privatizar las escuelas y reducir la calidad a sus propios test.

Se han dado innumerables debates en varios Estados para mirar las posibilidades de mejorar la educación estadounidense, aunque existen las perspectiva privatizadora (gobierno) y la de fortalecer una educación pública ya en detrimento (profes y sindicatos). Una de las mejores maneras de mejorar la educación pública sería asignar más recursos a las escuelas públicas – para mejorar la tecnología, para expandir las oportunidades profesionales y de desarrollo de los profesores, para comprar libros de texto modernos y todo tipo de material asociado a una buena educación -. Quizá una de las mejores maneras de mejorar la educación pública sería transformar la relación que ciñe la evaluación escolar del estudiante a la preparación de un test, y en su lugar permitir a los profesores una pedagogía transformadora, confrontando la habilidad para el pensamiento crítico que no puede medirse rellenando cuadros. 

Varios profesores han planteado que un mecanismo para mejorar la educación es atender a los factores que están más allá del aprendizaje académico y que afectan a las aptitudes de los estudiantes, como el desempleo, pobreza, violencia, tasas de criminalidad, inestabilidad familiar, hambre infantil, acceso al sistema sanitario.

Sin embargo, ante esta aguda problemática, el gobierno gringo respondió la semana anterior con una legislatura que es un eco de las filosofías pro escuela privada, basadas en los siguientes principios:

- Las escuelas privadas son siempre mejores que las escuelas públicas tradicionales, digan lo que digan los datos.

- Otorga a las privadas algunos de los fondos que se habían reservado para las escuelas públicas.

- La forma de mejorar las escuelas públicas es darles menos dinero y dar más dinero a las escuelas privadas.

- Las escuelas privadas se merecen nuestros impuestos.
 El nuevo programa de subvenciones utiliza los impuestos para pagar la enseñanza en escuelas privadas – escuelas que en Luisiana son generalmente religiosas-. Las contribuciones serán seguramente bienvenidas en algunas escuelas parroquiales de Nueva Orleans, dado que la archidiócesis está alertando a los parroquianos sobre el alza en la enseñanza porque se está quedando corta de dinero. ¡Es un “todos ganan”!

- La mejor manera de hacer que los profesores mejoren es mantenerles constantemente con miedo a perder su trabajo.
Una de las cosas que hace la legislación es eliminar la posibilidad de que los profesores puedan llegar a considerarse trabajadores permanentes. Los profesores deben conseguir la calificación de “muy eficientes” durante cinco de cada seis años. Si un profesor es alguna vez calificado de “ineficiente”, el año siguiente debe mejorar y si no vuelve a obtener la calificación de “muy eficiente” está acabado/a. Los criterios para obtener la calificación de “muy eficiente” por el estado no se han dado a conocer aunque entrarán en vigor en Agosto.

- Todos los profesores han sido creados iguales, pero algunos son más iguales que otros.
Los sueldos de los profesores se calcularán a partir de ahora en base a una fórmula calculada localmente basada en los resultados de los test a estudiantes, la experiencia y la demanda existente del tema del profesor. Reduciendo la práctica docente a los resultados de los test, desconociendo todo un proceso de formación y pretendiendo encasillar a todos los estudiantes en unos parámetros de “aprendizaje”. 

- Cualquiera puede aterrizar en una clase y ser un buen profesor; no se necesita una formación especial.
Ahora los profesores potenciales de las escuelas subvencionadas únicamente necesitan tener un diploma para ser empleados. 

Esta política educativa es manifestación del carácter político del gobierno gringo, que explota a su mismo pueblo, y además, explota los pueblos del mundo, entre ellos nuestro país. Una política de privatización y ganancia, dejando la educación al mercado y a sus dinámicas. Política que se refleja en el TLC en el capítulo 11 donde las trasnacionales educativas tienen libre acceso a Colombia para vender una educación de mercado que pretende homogenizar a los sujetos, ubicarlos en unas cuadriculas que responden a las necesidades de los más ricos para seguir acumulando.