11 de marzo de 2012

ARRIBA L@S EMPUTAD@S

Desde el 2008 que se desato con fuerza la crisis global del capitalismo, los ricos de ningún rincón de la tierra han podido dormir en paz. Colombia nunca ha sido una excepción antes o ahora, sin embargo la jornada del 9 de marzo nos hace recordar imágenes de la lucha callejera generalizada que han dado los inconformes en toda la tierra.

Leyendo en Semana, El Tiempo y El Espectador se nota su desconcierto; tanto por parte de los medios, como por parte del gobierno distrital (que aunque se vista de seda de derecha se queda). Dijeron que toda la jornada de protesta fue aprovechada por bandas, pandillas y hasta milicianos que de manera organizada remplazaron a los ciudadanos de bien que protestaban pacíficamente y desencadenaron el caos y la anarquía generalizada. Dijeron también que todo fue culpa del PDA, y otros más atrevidos hasta señalaron a la insurgencia como los "organizadores" de la espontanea protesta.

Mucho se ha cacareado en los medios, ya han explorado varias teorías que expliquen esta situación, ya han señalado a diversos culpables. Sin embargo, ellos y nosotros sabemos que NADA DE LO DICHO ES CIERTO; sus explicaciones no bastan para la situación pues para su perspectiva es como explicar la existencia de un fantasma.

"¡¿Como así?! Pero si estaba muerto; pero si no se movía; pero si ya lo habíamos enterrado y brindado por su ausencia". Allí esta su fantasma, el que creyeron que había muerto no andaba de parranda porque nunca se fue: AUNQUE NO LO CREAN ESTE PUEBLO AUN SE EMPUTA Y LUCHA, SIEMPRE ESTUBO AQUÍ Y NUNCA SE HA RENDIDO.  

En esta edición de Semana la portada se la toma "El caos capital", además incluyen artículos sobre la situación griega y las manifestaciones en el estado español. Los tres ejemplos nos ratifican lo actual de esa maldición de malinche que nos ha acosado desde la conquista; maldición que se encarna como comedia en los mediocres periodistas colombianos. Desde sus artículos malucos señalan que cuando los civilizados griegos o españoles tropelean y queman edificios y carros, eso se llama indignación, se llama desesperanza, se llama protesta. Pero cuando el pueblito en Bogotá se emputa y hace lo mismo en menores proporciones eso se llama vandalismo, infiltración y crimen.

Digan lo que digan los tropeles generalizados que vivimos en Bogotá son todo menos organizados. No hay una consigna unificada, ni una conducción centralizada, ni una direccionalidad clara. No obstante para ellos hay toda una conspiración contra el alcalde y el orden general. Lo vivido en este histórico 9 de Marzo no es más que una expresión espontanea de lucha de nuestro pueblo que no aguanta más. Demostró su empute y su odio contra atropellos tan cotidianos como la situación de movilidad y la represión. 

Hubo muchas y muchos capturados y heridos. A much@s los soltaron, a otr@s los han judicializado, a algun@s los hirieron. Todo esto es parte de una practica histórica de un estado guerrerista; no obstante solo ellos miden hipócritamente la victoria o la derrota según los datos. Pese a toda la represión el resultado es claro: perdieron esta batalla por que el pueblo ha demostrado una vez más que siempre ha tenido dignidad.

A l@s estudiantes, a los y las trabajadoras, a los y las desempleadas, a l@s usuari@s; a todos los y las compas que nos demostraron la infinita capacidad lucha y resistencia popular en Ciudad Bolívar, en Suba, las Américas, Banderas, la 80, Portal Norte, la 45, la 53, la 72, el centro y todas las demás esquinas en las que hubo fuegos de dignidad y resistencia: GRACIAS POR EL EJEMPLO Y LA BERRAQUERA

Por que sin más que rabia en la cabeza, amor en el corazón y una piedra en la mano se enfrentaron a la sevicia y la derrotaron; los tienen locos y temblorosos de que el pueblo se vuelva a levantar. POR AHORA QUE SIGA LA LUCHA CADA VEZ MÁS ORGANIZADA.

¡TRANSMILENIO ESTATAL, NO MÁS LUCRO!

ARRIBA LOS INDIGNADOS, ARRIBA LOS EMPUTADOS.

NINGUNA  JUDICIALIZACIÓN, LIBERTAD A TOD@S.

SU SISTEMA DE MIERDA ES MÁS VIOLENTO QUE CUALQUIER PROTESTA.

GRACIAS PUEBLO POR EL AGUANTE Y LA REBELDÍA.