29 de marzo de 2012

Monsanto en Colombia



Desde hace más de un siglo la industria monsanto viene aterrando cada sector de la química y la agricultura en la que trabaja, siempre obteniendo como resultado graves implicaciones al desarrollo social y la salud de las personas. Dejando muy claro su falta de ética y de respeto por la naturaleza, la vida y la humanidad.

Para comprobar cada una de las palabras anteriormente dichas vamos a realizar un pequeño repaso sobre la historia macabra de esta industria, para sus primeros años y durante un buen periodo de tiempo fue uno de los principales proveedores de endulzantes de COCA-COLA (una de las empresas más contaminantes y aprovechadas del recurso agua). Para la década de los 60´s el gobierno estadonudidense contrato sus servicios para la producción de un herbicida que pudiera destruir toda la selva vietnamita, sus alimentos y la vegetación donde se escondían, para de esta forma poder ganar la guerra, fue en este momento donde la industria Monsanto creo el Agente Naranja, como resultado de este invento murieron cerca de 400.000 vietnamitas y se dieron alrededor de 500.000 nacimientos con malformaciones y un sin número de casos cancerigenos en dicho lugar.

Sin embargo la historia de la super industria Monsanto no acaba ahí y lo peor es que ahora su historia de daños llega a nuestro país, hace ya unos cuantos años bajo la bandera de erradicación del narcotráfico en Colombia se inicio el plan Colombia, en el que por supuesto venia inmersa una buena parte del pastel por parte del gobierno estadunidense para Monsanto por tan gratos servicios.
Pues bien uno de los más grandes pilares de este famoso plan que ha incluido bases gringas en nuestro país, violaciones y maltratos a nuestros indígenas y campesinos, también traía el GLIFOSATO, este herbicida tan famoso que patentó y solo produce la industria Monsanto. En el transcurso del gobierno de Uribe se firmaron grandes acuerdos para la fumigación por aspersión de este herbicida sistémico que ataca a todas las plantas quemándolas sean cultivos de amapola o de maíz, destruye todo a su paso y se ha comprobado que en las personas ocasiona cáncer, deficiencias renales y malformaciones genéticas.

Aun después de conocidas  las producciones de Monsanto y sus implicaciones en la vida y la naturaleza, nuestro gobierno y estado en el 2007 dio permiso a esta industria para sembrar maíz genéticamente modificado en nuestros suelos.

¿cómo puede esto realmente ser posible? ¿acaso tenemos en Colombia grandes problemas de fertilidad en los cuales escudarse para incentivar la siembra de transgénicos en nuestros campesinos?
Las respuestas a estas preguntas son variables dependiendo al tipo de mentiroso que le pregunten, pero creo que nosotros con nuestro valioso conocimiento como estudiantes y defensores de nuestra tierra y nuestra sociedad podemos en gran medida vislumbrar cual es el fondo del asunto.

Como primer punto es fundamental que esta industria posee ganancias económicas muy fuertes, debido en gran parte a la monopolización del mercado donde se desenvuelven, por
tal motivo cualquier negociación con ellos significa un buen flujo de dinero.

Como segundo factor, pero no por eso menos importante, encontramos la “reforma agraria” que nuestro actual presidente planea realizar, esta reforma o distribución de tierras implica un ampliamiento de la frontera agrícola y la asignación de tierras a los campesinos desplazados, pero la cuestión es ¿qué clase de tierras van a ser entregadas nuevamente a los campesinos?

 Las tierras que van a ser entregadas a los campesinos no son precisamente las más fértiles ni las más útiles para la producción, por tal motivo el gobierno nacional pretende arreglar este problema de acumulación de tierras fértiles en manos de ricos y tierras infértiles en campesinos por medio de los transgénicos, ya que estos crecen rápidamente en cualquier suelo, se expanden velozmente y convierten al campesino en un consumidor fijo de la única industria que distribuye estas semillas, Monsanto.

La situación puede ser aun peor cuando contemplamos que estos alimentos transgénicos pueden afectar la salud de las personas que los consumen, alterar la fauna y la flora de donde son sembrados y una buena parte de sus alrededores, producir mutaciones en animales y humanos por su fácil transporte en el ambiente. Definitivamente la situación no es sencilla ni mucho menos buena, ¿como explicar a un niño que nuestro país tiene suelos ricos en nutrientes y sembramos transgénicos? ¿cómo permitir que una empresa de tan dudosa reputación siga interviniendo en nuestro planeta y más aún en nuestras tierras?

El pronunciamiento de las comunidades y asociaciones campesinas sobre esta problemática se hizo evidente en la muestra más grande de democracia por y para el pueblo, un real incentivador de poder porpular, EL CONGRESO DE LOS PUEBLOS.

En este espacio los campesinos manisfestarón más de una vez que no necesitaban solo tierras infertiles, que ellos no comían tierras, que la tierra les daba el sustento para vivir y que una verdadera paz se logra sin hambre, con las riquezas distribuidas y las cosas hechas de la forma natural.
Por esta razón invitamos a todas las personas que hoy tienen en sus manos este articulo a levantar un grito de protesta contra las transnacionales en nuestro país, contra los transgénicos y contra la acumulación de tierras ricas en pocas manos.

POR QUE EL PUEBLO SE PONDRÁ DE PIE Y NADIE MÁS LO HARA ARRODILLAR JAMÁS.

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