20 de marzo de 2012

Carta a los candidatos de los estudiantes en toma de la biblioteca


Bogotá 14 de marzo de 2012

Respetado profesor
Usted no nos conocer y nosotros conocemos de usted lo que ha expresado en su propuesta programática a rectoría, en sus intervenciones públicas, en su ejercicio académico y en su hoja de vida. Nos dirigimos a usted para plantear algunas inquietudes y posturas que como parte activa de la comunidad y como uno más de los actores políticos que se manifiestan en el alma mater tenemos alrededor de este momento en la vida universitaria

La universidad y el país se encuentran en una compleja coyuntura que proyecta dos alternativas: se profundiza el espiral de crisis y conflicto o se generan nuevos espacios de inclusión política democrática distintos a los de la “unidad nacional”, que es más bien unanimismo antinacional y que tiene sus partidarios en la universidad. Como usted intuirá, nosotros no hacemos parte de ellos. En ese sentido consideramos que la vida democrática en la universidad ha sufrido una grave perversión y tiende a parecerse en muchos aspectos a la vida “democrática” nacional marcada por el unanimismo, el dogmatismo gobiernista de inversión extranjera y prosperidad democrática y expresiones de militarismo que cubren todos los ámbitos de la vida nacional.

La rectoría del profesor Wasserman se caracterizó por no escuchar nunca a la comunidad universitaria realizando reformas inconsultas que mediocrizaron la academia, burocratizaron la administración, haciéndola más ineficaz e ineficiente y profundizando con intención o sin ella la desfinanciación y la crisis política universitaria

Nos inquieta que la próxima, continúe siendo una rectoría alejada y sorda a los intereses de la comunidad, que acalle a los trabajadores (quienes hoy siquiera participan en la consulta) que no escuche a los estudiantes y que no ofrezca garantías a los profesores para el ejercicio docente y la investigación, una rectoría más preocupada por congraciarse con la iglesia neoliberal, las multinacionales y los grandes empresarios, que por solucionar los graves problemas que nos aquejan. No vamos a elaborar una tediosa lista porque creemos que usted como candidato sabe de sobra a qué nos referimos

Es nuestra postura que la universidad debe servir a la construcción de nación, a la construcción de una democracia que recoja los intereses de la amplia mayoría de los ciudadanos y que deje de identificar la prosperidad nacional con la prosperidad de los detentadores del poder. De este modo no queremos una universidad una universidad que sirva a las multinacionales, que sirva al TLC, que sirva a la profundización de la brecha económica y a la inequidad que a la solución de problemas acuciantes del país nacional, el país de verdad el país de amplias mayorías sumidas en la ignorancia y en la miseria, somos un país en conflicto, inequitativo, políticamente inmaduro casi inmune a la modernidad en que la universidad tiene un papel definido por esas condiciones históricas y políticas, y el que cumpla o no ese papel tiene como condición el ejercicio democrático, ciudadano y de derechos al interior de la universidad. Se viene el proceso de elección a rector profundamente inequitativo y antidemocrático, sin embargo única manera de manifestar los sentires de la comunidad, precisamos enfatizar en las dificultades que tiene el ejercicio democrático en la vida universitaria, dificultades que incluyen persecución, amenazas, seguimiento, vigilancia y hostigamientos.

Todas situaciones que han sido denunciadas por la comunidad en distintos ambientes, momentos y de diversas formas. En nuestro caso, desde la capucha y la clandestinidad con independencia política, sin chapas nombres ni banderas, como actores políticos de la vida universitaria. Es desde la postura que algunos llaman radical que planteamos algunas inquietudes. ¿Habrá espacio en su rectoría para la diversidad política y el debate público? Estamos seguros que usted no ignora que somos parte de la universidad y no elementos ajenos a ella, en ese sentido esperamos que no sea  con la descalificación consuetudinaria o mirando para otro lado que se respondan nuestros desasosiegos. Creemos que la universidad no debe reproducir la polarización que impera en el ambiente nacional, hacemos parte del conflicto y es obvio nuestro interés por ser parte de la solución. La pregunta es, ¿se seguirán tramitando los conflictos universitarios y estudiantiles como problemas de orden público, o vamos a construir desde la universidad un ejemplo de democracia y soluciones políticas?

No somos ajenos a los alcances y avances del movimiento estudiantil y de la MANE, con la que categóricamente lo decimos no tenemos nada que ver. Pero creemos que mientras persista la antidemocracia en la universidad la solución a nuestra crisis se complejiza y aleja.
Hay una pregunta que totaliza nuestras inquietudes y es: ¿Qué universidad vamos a construir?
Agradeciendo su atención y comprometiéndonos a estudiar minuciosamente sus respuestas nos despedimos deseándole éxito en el conjunto de sus actividades.

Atentamente:
Estudiantes UN