4 de octubre de 2012

Antifascismo no es criminal


Contra la criminalización de iniciativas antifascistas.  ¡Libertad para Deniz!

 

Sean los registros domiciliarios y citaciones judiciales en contra de nosotros, causados porque impedimos las marchas nazis en Dresden o Gräfenberg. Sean las manifestaciones antifascistas que tuvieron lugar en marzo o agosto de este año, en que la policía procedió violentamente contra los manifestantes. Sean los disturbios racistas en Rostock/Lichtenhagen hace 20 años (una chusma de nazis junto con los ciudadanos del barrio atacaron y quemaron los refugios para asilados). O sea la serie de asesinatos contra inmigrantes que empezó hace 12 años por el grupo nazi terrorista NSU (“nacionalsocialistas clandestinos”).
Sea por todo lo anterior, nuestra sociedad se encuentra ahora como antes en un estado de excepción que contiene un clima.

Quien se indigna por eso no es celebrado por la sociedad. No. A esas personas se les hace sentir con toda brutalidad las posibilidades estatales que arrancan del público cualquier opinión crítica al respecto. En Nürnberg (Núremberg), por ejemplo, el 31 de marzo de este año tuvo lugar una manifestación de denuncia  alrededor del grupo NSU. El servicio de inteligencia alemán tenía nexos con éste e intentaba esconder la verdad alrededor de los crímenes que había cometido el grupo nazi. La prohibición del recorrido planeado por manifestación y algunos juicios después de ésta es otro ejemplo de la represión en la región metropolitana de Núremberg. En el curso de las investigaciones policiales, que se levantaron luego de la movilización, capturaron a Deniz, un antifascista de 19 años, por conato de homicidio en cinco casos. Lo absurdo de tal acusación aparece cuando nos enteramos que ni uno de los policías quedó gravemente herido.

Sin embargo la represión contra el antifascismo no es solo un fenómeno bavierano (Baviera = región en el sur de Alemania). En Dresden, por ejemplo, persiguieron unos activistas con juicios basados en el § 129 (pertenencia a un grupo terrorista) para poder vigilarles. Esto mientras los autoridades estatales no solo conocían los asesinatos por parte del grupo NSU durante muchos años, sino encubrían a los responsables. Los acontecimientos demuestran que las autoridades estatales no son “guardianes de la constitución”, de la libertad de expresión y reunión, sino toman partido y extienden su acción basados en la negación de esta expresión. Nuestra indignación es por esta condición actual de la libertad humana. Reiteramos que soñamos una sociedad que se organiza de forma solidaria y que esta solidaridad trasciende las fronteras. Una sociedad que reemplace la competitividad capitalista.

Original en alemán escrito por “Antifaschistisches Aktionsbündnis Nürnberg” (Unión de acción antifascista de Núremberg)