2 de octubre de 2012

DESHIELO EN EL ÁRTICO. INMINENTE DESAPARICIÓN



En los últimos días se ha escuchado desde la comunidad científica internacional la noticia de que el Ártico se está derritiendo de manera alarmante e inesperada. Incluso ahora se pronostica que éste desaparecerá entre el 2016 y el 2050, ya que en imágenes de la NASA, se evidenció que el hielo del Ártico se ha reducido casi a la mitad en los últimos 30 años y que en enero se había derretido en extensión casi igual a la de México. 

Este deshielo se viene agravado desde el 2007 y se han registrado grandes pérdidas de los casquetes polares gracias a las emisiones de carbono que han acelerado el calentamiento global.  El problema se hizo más grande cuando un ciclón que se formó en Alaska llegó hasta el Ártico donde golpeó una capa de hielo haciendo que esta se rompiera y se derritiera.

Se dice que en el año de 1980 habían más de 15 millones de m2   de hielo y ahora tan solo 960 mil km2. Todo es dado al desarrollo  de las industrias desde los años 70 hasta el presente, quienes han sido las directas responsables porno reducir sus emisiones de CO2 y más bien aumentarlas.

Con el registro de la elevación de la temperatura está proyectado que en el verano del año 2016 haya desaparecido por completo el ártico. Éste año, por lo tanto será el inicio de una nueva era donde será más difícil conseguir alimentos, habrá escasez de agua y serán más frecuentes los fenómenos naturales.

Ante ello los gobiernos e industrias no se han dado a la tarea de preocuparse por el calentamiento global; por el contrario, parecen interesados en  nuevas rutas de transporte marino que se originarían por el derretimiento del polo, y en lo hallazgos que se han encontrado en el ártico de grandes cantidades de gas y petróleo.

Hay que recalcar que los polos son parte fundamental del planeta tierra y vital para la existencia de especies como los osos polares.  Ésta sociedad consumista nos enseña a comprar, usar y botar sin una conciencia de reciclaje, del ahorro de energía, ni de comprensión del concepto de “basura”. Ella misma no nos ofrece más que “alternativas verdes” que mitigan la responsabilidad con el planeta y desvían la discusión fundamental: el origen de las basuras, las industrias. Ahora ni los científicos conocen el futuro del Ártico ya que los fenómenos climáticos son inciertos; mientras ellos siguen con sus estudios inciertos, los demás habitantes de este mundo seguirán destruyendo lo poco que queda de naturaleza.