25 de septiembre de 2012

EL EJÉRCITO. VILLANO DE LA PATRIA




Las fuerzas militares y el gobierno colombiano no realizan un juicioso seguimiento ante los miles de casos donde se ven implicados militares en delitos de corrupción, en paramilitarismo, y en acciones contra la población colombiana, los animales y la naturaleza.

Un ejemplo perfecto para esta falta de rigurosidad en las investigaciones y seguimientos legales, es el atroz asesinato y violación de unos niños en el municipio de Tame, Arauca, el 14 de octubre del 2010. Este hecho que para el pueblo colombiano fue indignante, cumple aproximadamente dos años de un juicio con demasiadas irregularidades. La dilatación del proceso; el asesinato de la jueza Gloria Constanza Gaona, encargada para el año 2011 de la investigación;  la inculpabilidad del hecho a las Farc y la investigación de las pruebas, terminaron por fin en el día de hoy con la condena de 60 años de prisión al subteniente del ejército Raúl Muñoz.

Pero esto no acaba aquí. Para la familia de Jenny, Jimmy y Jeferson (los niños asesinados) el dolor seguirá latente cada minuto de sus vidas, dejándoles vacíos, rabias e indignación. Sentires que se agudizan al saber que uno de los mal llamados “héroes de la patria” les arrebato la tranquilidad, llevándose con ella la vida de los niños.

Para muchos y muchas colombianas estos “héroes de la patria” sí existen. Los comerciales televisivos y la publicidad que bombardea nuestra cotidianidad los/las ha convencido de que la seguridad de nuestro país y su éxito se encuentra en estos uniformados patriotas y  asesinos. Cómo mas se puede nombrar a alguien que es  capaz de cometer semejantes atrocidades contra el mismo pueblo que ha de proteger.

Por esto, el trabajo por la creación de conciencia y pensamiento crítico es de vital importancia, porque así el pueblo podrá abrir sus ojos, ver, sentir y reflexionar sobre esta realidad que nos agobia todos los días. Los héroes en Colombia sí existen, son los hombres y mujeres del pueblo.  Los hombres y mujeres que tienen el poder de cambiar la sociedad por una mejor, por una que nos brinde el verdadero valor del ser humano como persona pensante, transformadora, creadora y luchadora.