18 de septiembre de 2012

ESMAD ataca estudiantes de la Universidad Pedagógica













El 18 de septiembre se llevó a cabo una asamblea multiestamentaria en la Universidad Pedagógica Nacional con el fin de proponer soluciones a la crisis presupuestal por la que atraviesa la institución y que hoy la dejaría al borde de la quiebra si la comunidad universitaria no se pronuncia y toma medidas al respecto.

En el espacio multiestamentario se habló de esta dura crisis presupuestal según la cual la universidad cancela las salidas de campo, mientras la administración paga el arriendo de un edificio que anualmente representa un gasto aproximado de 1.000 millones de pesos.
Además, se insistió alrededor de  la censura y persecución de los profesores, estudiantes y trabajadores que este semestre obligaron al profesor Renán Vega a exiliarse y sobre la situación de contratación docente, infraestructura, etcétera. Ante esta situación, la asamblea decidió exigir una rendición de cuentas y realizar un pupitrazo para denunciar ante la opinión pública la situación de la Universidad.  

Pupitrazo

Los estudiantes de la Universidad Pedagógica Nacional decidieron tomarse la calle 72 para denunciar la situación de la universidad. Durante la toma  realizaron un “cotejo” de Fútbol donde  no importaban los equipos sino la educación. Cada gol se celebró con una consigna que demostró  en la calles que lxs educadorxs estamos comprometidos con el futuro de nuestra educación y la de nuestros hijos. Nuevamente la clase de la dignidad la dimos en las calles.
Luego de la eufórica manifestación y en medio del “cotejo”; el ESMAD, enviado por sus amos y señores, los banqueros, (nuestros queridos vecinos) llegó decidido a desalojar la cancha. De nuevo en este país importó más la movilidad que la educación.
En medio del desalojo violento de la 72 por parte del ESMAD, los estudiantes supieron mantener su dignidad rebelde en las calles a pesar del nuevo armamento de la represión: sus pistolas de Paintball desde las cuales disparan canicas o “piquis”. 
En la confrontación los estudiantes se mantuvieron de frente a pesar del riesgo  a la integridad física que esto representaba. El ESMAD disparaba estos objetos indiscriminadamente y se escucharon ráfagas  de las que salían  elementos que pueden causar la muerte. Pero pudo más la rebeldía que los elementos represivos, dentro de los cuales resultaron algunos averiados (una tanqueta pinchada). Esa misma rebeldía desplazó a los policías para refugiarse detrás del Farmatodo de la carrera 11. 
Al final lo único que se escuchó en las calles fue la voz de los estudiantes, que a pesar de los gases y el armamento ilícito del ESMAD seguían cantando fuerte.
YO SOY REBELDE, TRABAJADOR, SOY ESTUDIANTE Y EDUCADOR.
POR ESO LUCHO, POR ESO LUCHO, POR CONSTRUIR UN MUNDO MEJOR.